Huancavilcas, un pueblo salvaje, indómito, irrascible e inconquistable

viernes 9 de octubre de 2009

Los huancavilcas o guancavilcas fueron una cultura precolombina de la región litoral del Ecuador que se extendía desde la Isla Puná cerca a Guayaquil hasta tierra adentro hacia el sur del Provincia del Guayas. También denominada manteño-huancavilca a pesar de que las crónicas españolas de la época y la arqueología diferencian a ambas culturas, y sus sociedades y costumbres eran diferentes, no obstante pese a sus diferencias culturales está comprobado su mutuo comercio y convivencia fraterna. La cronología determinada para la cultura se extiende dentro del denominado Período de Integración desde el año 600 de nuestra era hasta 1534.

Ocuparon el mismo territorio que en milenios pasados fueron habitados por culturas como las de Valdivia, Chorrera, Guangala, Bahía de Caráquez y otras. Es decir, que se trata de sociedades nativas adaptadas a la realidad geográfica y ecológica del espacio costero, que como sabemos se destaca por la diversidad de zonas de vida, relieve, clima y características naturales. Desde este punto de vista y siendo la cultura un fenómeno permanentemente acumulativo, es de entender que tanto los manteños como los huancavilcas, asimilaron costumbres anteriores, expresadas en las formas de sobrevivencia, en la tecnología y por cierto en las tradiciones rituales y ceremoniales.

Los españoles los describieron como una tribu con apariencia impactante por su costumbre de deformarse el cráneo y trasquilarse, dejándose una corona a "manera de fraile". También tenían como ritual religioso extraerse los dientes incisos a temprana edad como un sacrificio al dios sol. Eran conocidos por ser una raza guerrera y también se presume practicaban la sodomía (Punáes).Contenido [ocultar]


Comercio


Los manteño – huancavilcas fueron grandes navegantes que surcaron el océano hacia Centroamérica (Méjico), Perú y Chile. Sus principales mercancías de exportación y comercio eran la concha spondylus, tejidos de algodón, objetos de oro, plata, cobre y espejos de obsidiana.

Hicieron del comercio una de sus principales actividades económicas, de lo que se deduce el dominio del mar y el uso de embarcaciones que les permitía realizar extensos recorridos, incluyendo las importantes islas “sagradas” como La Plata y Salango, esta última fue la sede de un importante cacicazgo, cuya población tenía como actividad sobresaliente el comercio y el intercambio de productos de la costa pacífica, como textiles, orfebrería y principalmente la concha Spondylus para fines rituales.

La explotación de la concha tiene antecedentes muy antiguos, puesto que en Salango esta actividad aparece desde la época de Valdivia, pasando por Machalilla, Chorrera, Guangala, Bahía, hasta la época manteña (Norton, 1984: 10, ss) Los manteño-huancavilcas han dejado sus testimonios en la franja costera de las provincias de Guayas, Manabí y El Oro. Los asentamientos del sur, entre otros fueron los de Colonche, Puná y en el Golfo de Guayaquil... tuvieron una subsistencia basada en la agricultura, adaptada a las condiciones climáticas de la zona, que se caracteriza más bien por seca, salvo en las partes altas donde el nivel de humedad es mayor. 4


Afrentas Inca


Primera afrenta


El Imperio de los Incas invadió la parte sur del Reino de Quito conquistando a los Cañaris. Luego de esa victoria, los Incas conquistaron sin muchas dificultades la parte central de la sierra hasta llegar a la zona de Quito, donde Tupac-Yupanqui, emperador inca, estableció un gran centro de poder con carácter básicamente militar, y organizaron como provincias del imperio a los territorios.

Instalado en Quito, Túpac-Yupanqui recibió una embajada que le enviarón los Huancavilcas y los Chonos, quienes con el propósito de aprovechar de sus conocimientos le pidieron que les enviara una delegación para que les instruyeran en las doctrinas Incaicas.

Ambicionando la península de Santa Elena y su territorio, envió a lo más grandioso de su ejercito a proponer una alianza a los pueblos que la habitaban, para trabajar unidos por la paz y el progreso del Tahuantinsuyo.

Cuando los emisarios Incas llegaron fueron recibidos con aparentes muestras de gran júbilo, pero poco antes de su partida fueron sorprendidos por los Huancavilcas que les dieron muerte a todos. Los infelices delegados perecieron martirizados a manos de los indómitos habitantes del actual trópico ecuatoriano.

Huancavilcas (Chonos y Punáes), en connivencia, acabaron con los crédulos delegados del Inca, ahogándolos en las profundidades del Golfo de Guayaquil, y celebrando luego un grandioso festín donde devoraron a los pocos que aún quedaban con vida. Los pueblos Huancavilcas engañaron astutamente a Tupac-Yupanqui y mataron a todos sus emisarios.

Tupac-Yupanqui no pudo vengar la afrenta, debido a que exigencias relacionadas con el manejo del imperio lo obligaron a regresar al Cuzco. Parece que fue tan grande la ira que esto ocasionó al monarca Cuzqueño que enfermó gravemente y de dolor murió, no sin antes recomendar a su hijo y sucesor Huayna - Cápac, que tomase venganza o muriese en la contienda.


Segunda afrenta


Terrible fue la ira del nuevo monarca Huayna Cápac, alistó un poderoso ejército de orejones y abandonando las regiones del septentrión ecuatoriano, bajó a las costas en son de guerra. Sabedores de estos sucesos los Huancavilcas y viendo que no podían ofrecer resistencia al conquistador, pensaron implorar clemencia y en estas duras cavilaciones estaban cuando algo inusitado iluminó el cerebro del más anciano de los Caciques de la Confederación.

El mismo viejo Curaca, ducho en el arte de la diplomacia y la política, ofreció a su nieta para embajadora. Bien lo sabia él, hombre de mar, curtido en muchas pescas, que el hombre más valiente tiembla ante un bello rostro y que no hay mejor componedor que una mujer hermosa.

Y así sucedió en efecto, lo cuentan viejos Cronistas: pues, a la altura de Yaguachi, Huayna — Cápac vio venir un singular concurso de gentes Huancavilcas, presididos por los Caciques y Curacas y numerosas vírgenes, que en completa formación presentaban a los ávidos ojos del enemigo la hermosa piel canela de la mujer tropical, bronceada por las irreverentes caricias que del sol reciben.

Espectáculo tan hermoso sedujo al joven monarca que era buen catador del sexo débil. Las doncellas avanzaban por en medio de su tropa llegándose hasta el Inca y allí se postraron, tocando el suelo con sus frentes en señal de respeto y sumisión. El aire estaba lleno de dulces melodías salidas de los instrumentos de viento que soplaban sin cesar y el olor a finas esencias rompía el horizonte, haciendo más embriagadora la escena.

Una de las vestales se levantó resueltamente y en lengua de Mantas del Sur habló:

¡Oh, gran señor, depón tu cólera y óyeme! Soy la elegida de mi pueblo para implorar tu perdón; cuando joven, el mar me regaló una promesa y las ondas me dieron sus secretos. Soy de Colonche, del linaje de los Cayche; sal significa mi apellido, pero dulce es mi ser como mi pueblo, mi rostro oval refleja la poesía de mi nombre y en mi carne cimbreante están las virtudes de mi raza, la brisa fresca y marina me acompaña y yo os imploro el perdón de la raza Huancavilca!.

El joven Huayna Cápac, que la había escuchado, dijo: ¡Oh hija de Caciques, eres generosa con los tuyos y yo no puedo dudar de tus sentimientos. Levántate, salvadora de tu pueblo, que te bendecirá eternamente en sus cantares; seré benigno con los culpables del crímen que había venido a castigar!. Y en efecto, lo fue, dice Gabriel Pino y Roca en sus Tradiciones, ya que el Inca, fiel a su promesa, perdonó la vida a todos y sólo decidió reunir a los culpables y apostrofándoles sus crímenes les hizo tirar suerte, mandando ejecutar al 10 por ciento de ellos para que nadie diga jamás que había tenido preferencias. Igualmente decidió que los nobles y sus descendientes se arrancasen los dos dientes delanteros superiores en señal de expiación y arrepentimiento por la infamia cometida, costumbre que perduró hasta la llegada de los conquistadores.

Así una vez mas la astucia de los Huancavilcas los salvó de la muerte y pese a aceptar las imposiciones Incas, nunca asumieron enteramente su control, ya que hubieron continuas revueltas y asesinatos constantes de los emisarios, gobernadores y enviados del monarca Inca luego de su partida, muchas leyendas afirman que los que se arrancaban los dos dientes delanteros en señal de arrepentimiento no eran efectivamente verdaderos nobles Huancavilcas.


Tercera afrenta


Muchos años después Huayna - Capac ya viejo y por completo cansado de los Huancavilcas, estuvo dispuesto a solucionar para siempre dicho conflicto. Los Huancavilcas tuvieron así un tercer enfrentamiento con los Incas y en esta nueva ocasión fue con el Cuzqueño Atahualpa con solo 16 años, cuando su padre Huayna Cápac le encargó el mando de una campaña militar para someter a los Punáes (del Golfo de Guayaquil) quienes se negaban a pagar sus tributos, esta guerra duró mas de diez años y terminó insoluta ante el apresamiento de Atahualpa por parte de los Españoles.


Pueblo indómito e inconquistable


Por todas estas afrentas a los Incas los Huancavilcas se ganaron el reconocimiento de todo el Tahuantinsuyo por ser el único pueblo inconquistado por los Incas, llegando hasta el punto de no ser tomados en cuenta en asuntos y decisiones del reino ya que se los consideró aparte. Los Incas siempre evitaron los enfentamientos con este pueblo al cual consideraron indómito, irrascible e inconquistable.







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Santiago el Mayor | Apóstol patrono de Guayaquil (Santiago Apóstol)

El 25 de Julio se celebra la fiesta de Santiago Apóstol (también llamado Santiago Matamoros), patrón de España y de la ciudad de Guayaquil.

Hijo de Zebedeo y Salomé. Era el hermano mayor de Juan el Apóstol. Su maestro Jesús les puso el sobrenombre de «hermanos boanergués» («hijos del trueno»). Su nombre en hebreo es Jacob (יעקב), pero con el tiempo se ha ido deformando (véase explicación). Fue uno de los primeros que recibieron la llamada de Jesucristo, cuando estaba pescando en el lago de Genesaret junto a su hermano. Tuvo un papel especial en el desarrollo del milagro de la hija de Jairo (Marcos 5, 21-43) y fue uno de los discípulos más apreciados por Jesucristo, de tal manera que estuvo presente en dos de los momentos más importantes de su ministerio -la Transfiguración en el monte Tabor (Lucas, 9) y la oración en el Huerto de los Olivos- junto a Simón Pedro y a su hermano Juan.

Los Apóstoles Pedro, Juan el Evangelista y Santiago el Mayor también son conocidos como los tres predilectos de Jesucristo.

Santiago y su hermano Juan, entran en la vida de Jesús, estando con su padre a las orillas del mar de Galilea. Jesús encontró primero a dos pescadores de Betsaida, Simón Pedro y Andrés, y les dijo que le siguieran y los haría pescadores de hombres. Vio después a los hermanos Santiago y Juan que estaban con su padre el Zebedeo arreglando las redes y también los llamó, pero sin hacerles ninguna promesa, como lo hizo antes a Simón y Andrés. Los animosos jóvenes no sólo dejaron las redes, sino también a su padre con todo lo que tenían. Siguieron a Jesús inmediatamente, sin pedir explicaciones.

Santiago tenía un carácter muy resuelto y generoso. Cuando el Señor le llamó no dudó en dejarlo todo, y luego en su predicación llegaría hasta los últimos confines de Occidente, hasta el Finisterre.

Pero era también extremista e individualista. Una vez pasaban por Samaría, camino de Jerusalén. Los samaritanos no quisieron recibirles. Irritados Santiago y Juan, dijeron a Jesús: ¿Quieres que mandemos que baje fuego del cielo y los consuma? Jesús les reprendió por aquella dureza.

Otra vez se dejaron llevar por la ambición. Se presentaron con su madre Salomé para pedirle los primeros puestos, cuando restaurase el reino de David. De nuevo Jesús les reprendió. ¿Podéis pasar el trago, les dijo Jesús, que voy a pasar yo? -Podemos, contestaron. Y lo cumplirían.

Pero esto no fue obstáculo para que Jesús diese a los dos hermanos, en unión con Pedro, muestras especiales de aprecio. Los tres solos fueron testigos de la Transfiguración de Jesús en el Tabor, los tres solos presenciaron la resurrección de la hija de Jairo. Así les preparaba para que también ellos solos vieran su agonía en el huerto de los olivos en Getsemaní.

"Dos misiones principales" cumplió Santiago. La primera, dice San Jerónimo, fue llevar el Evangelio hasta las Españas, es decir, hasta las tres Hispanias, la Tarraconense, la Bética y la Lusitana. En España tendría también Santiago su sepulcro, como anota el mismo San Jerónimo.



Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la ciudad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y solo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos eran conocidos como los "Siete Convertidos de Zaragoza".
Las cosas cambiaron cuando la Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición conocida como la Virgen del Pilar. Desde entonces la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España.


El apóstol Santiago, primer apóstol martir, viajó desde Jerusalén hasta Cádiz (España). Sus predicaciones no fueron bien recibidas, por lo que se trasladó posteriormente a Zaragoza. Aquí se convirtieron muchos habitantes de la zona. Estuvo predicando también en Granada, ciudad en la que fue hecho prisionero junto con todos sus discípulos y convertidos. Santiago llamó en su ayuda a la Virgen María, que entonces vivía aún en Jerusalén, rogándole lo ayudase. La Virgen le concedió el favor de liberarlo y le pidió que se trasladara a Galicia a predicar la fe, y que luego volviese a Zaragoza.

Ya en Zaragoza corrió muchos peligros. Una noche, el apóstol estuvo rezando intensamente con algunos discípulos junto al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.



Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.

La tradición que sitúa a Santiago el Mayor en Jerusalén, poco antes de su martirio, la recogen diversos apócrifos neotestamentarios (El libro de la Dormición de María, etc.), todos ellos anteriores al "descubrimiento" de la Tumba del Apóstol. Según estos relatos, cuando María ve cerca su muerte, recibe la visita de Jesucristo resucitado. Ella le pide estar rodeada por los apóstoles en el día de su muerte, pero todos ellos están dispersos por el mundo. Jesucristo le concede su deseo y permite que sea la misma María, por medio de aparición milagrosa, quien avise a sus discípulos. La aparición de María a Santiago se habría producido sobre un pilar en Caesaraugusta (actual Zaragoza), columna que se sigue venerando en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en la capital aragonesa.


Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.



Martirio en Jerusalén
Despedir a María


Santiago partió de España, para trasladarse a Jerusalén, como María le había ordenado. En este viaje visitó a María en Éfeso. María le predijo la proximidad de su muerte en Jerusalén, y lo consoló y lo confortó en gran manera. Santiago se despidió de María y de su hermano Juan, y se dirigió a Jerusalén, donde al poco tiempo fue hecho prisionero.


Fue llevado al monte Calvario, fuera de la ciudad. Durante el recorrido, estuvo predicando y aún fue capaz de convertir a algunas personas. Cuando le ataron las manos, dijo: "Vosotros podéis atar mis manos, pero no mi bendición y mi lengua". Un tullido que se encontraba a la vera del camino, clamó al apóstol que le diera la mano y lo sanase. El apóstol le contestó: "Ven tú hacia mí y dame tu mano". El tullido fue hacia Santiago, tocó las manos atadas del apóstol e inmediatamente sanó.

Josías, la persona que había entregado a Santiago, fue corriendo hacia él para implorar su perdón. Este hombre se convirtió a Cristo. Santiago le preguntó si deseaba ser bautizado. Él dijo que sí, por lo que el apóstol lo abrazó y le dijo: "Tú serás bautizado en tu propia sangre". Y así se cumplió más adelante, siendo Josías asesinado posteriormente por su fe.

Fuera de los Evangelios, aparece nombrado en los Hechos de los Apóstoles (Hc 12, 2), cuando, tras una prédica, es martirizado en Jerusalén (es uno de los primeros mártires cristianos) hacia el año 44, degollado por orden de Herodes Agripa I, rey de Judea. Este rey propició el arresto de algunos miembros de la iglesia, para matarlos.


En otro tramo del recorrido, una mujer se acercó a Santiago con su hijo ciego para alcanzar de él la curación para su hijo, obteniéndola de inmediato.

Una vez llegado al Monte Calvario, el mismo lugar donde años antes fue crucificado nuestro Señor, Santiago fue atado a unas piedras. Le vendaron los ojos y le decapitaron.

Entonces él habría hecho todo el viaje de vuelta desde España hasta Jerusalén para encontrar a la Virgen (ya que ella se encontraba viva allí, en la capital de Judea) antes de su dormición, y entonces él habría encontrado la muerte ante Herodes Agripa en el martirio.


El cuerpo de Santiago estuvo un tiempo en las cercanías de Jerusalén. Cuando se desencadenó una nueva persecución, lo llevaron a Galicia (España) algunos discípulos.

Sus discípulos recobraron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia, en una barca milagrosa, guiada solamente por Dios. Se cuenta que su cuerpo fue enterrado en el antiguo palacio de Lupa que fue convertido en Iglesia.


La tumba de Santiago Apóstol fue olvidada por más de 800 años. Bajo el reinado de Alfonso II (789-842), un ermitaño llamado Pelagio recibió en visión, conocimiento del lugar donde se encontraban los restos del Apóstol. El campo donde yacía la tumba escondida se llenó de una luz brillante y desde entonces se le conoce como "Compostela" (Campo de Estrellas).

Alrededor del año 813, en tiempos del Rey de Asturias Alfonso II el Casto, un ermitaño cristiano llamado Paio le dijo al obispo gallego Teodomiro, de Iria Flavia (España), que había visto unas luces merodeando sobre un monte deshabitado. Hallaron una tumba donde se encontraba un cuerpo degollado con la cabeza bajo el brazo.


Santiago Apóstol preparó el camino para la Virgen María en España y también preparó su llegada al "Nuevo Mundo".

El es el Apóstol de la Virgen María, también es conocido como el Apóstol de la Paz.

En 1519, Cortes llegó a Veracruz, y en Lantigua construyó la primera Iglesia dedicada a Santiago Apóstol en el continente Americano.

También en 1521, cuando México fue conquistado, Cortés construyó una Iglesia en las ruinas de los aztecas que al igual fue dedicada a Santiago Apóstol.

A esta Iglesia era que Juan Diego Cuauhtlatoatzin se dirigía el 9 de diciembre de 1531, para recibir clases de catecismo y oír la Santa Misa, ya que era la fiesta de la Inmaculada Concepción.


En 1981, se reportó el comienzo de las apariciones de Nuestra Señora en Medjugorje (Bosnia) bajo el titulo "Reina de la Paz".

Ya Santiago Apóstol se había hecho presente. Unos años antes, se había construido una Iglesia en ese lugar dedicada a Santiago Apóstol. Santiago siendo el Apóstol de la Paz, lleva en sus manos las llaves para abrir la puerta que traería la paz a Medjugorie (Bosnia).

En siglos posteriores y hasta el momento actual, numerosos fieles, principalmente de Europa, recorren parcialmente el "Camino de Santiago" que les conduce a la tumba del Santo, con el fin de pedir perdón por sus pecados.


















Santiago Apóstol es patrón de las siguientes ciudades:

- Santiago de Compostela (España)
- Santiago de Chile
- Caracas, Venezuela (la cual fue fundada el 25 de julio de 1567 con el nombre de Santiago de León de Caracas).
- Santiago de Guayaquil (Ecuador).
- Santiago de Cuba
- Santiago de Querétaro (México)
- Santiago de Cali, (Colombia)
- Santiago de Guatemala
- Santiago de Veraguas (Panamá)
- Santiago de Chiuitos (Bolivia)
- Santiago de los Caballeros (Rep. Dominicana)
- Provincia de Santiago de México
- Saltillo Coahuila (México)
- Santiago de Sesimbra (Portugal)
- Alanje (Panamá)
- Santiago del Estero (Argentina)
- Provincia de Mendoza (Argentina)



Nota personal

De toda esta historia algo me llamó mucho la atención sobre el Santo Santiago:


Pero era también extremista e individualista.


Ja, ja, ja, entonces, a nivel de metáfora linguística... ¿será esta nuestra herencia significante? (s1, s2, s3, :D), tal parece que los Guayaquileños asumimos perfectamente todos estos significantes implícitos en el nombre de nuestra Ciudad:

"Santiago de Guayaquil"













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Fundación de Santiago de Guayaquil (Historia y libro - comic)

Con el fin de evitar los afanes expansionistas de Pedro de Alvarado, Francisco Pizarro ordenó al mariscal Diego de Almagro la fundación de la ciudad de Santiago de Quito, de tal modo que la cedula real dictada por Carlos V a su favor y gracias a la cual pasaba a dominar los territorios del antiguo Perú, se pudiese poner en practica.

Se funda así la ciudad de Santiago en la región conocida como QUITO, cerca de la actual Riobamba, el 15 de Agosto de 1534 , de manera provisional y hasta que se pudiese trasladar a un lugar en que fuese mas útil para el proceso de conquista: Tiempo después, Almagro dispone el traslado de Santiago a otro lugar y parten dos expediciones: una con rumbo norte que más tarde fundaría la Villa de San Francisco de Quito, y la otra que viajaría a inicios de 1535 hasta la costa donde Benalcázar reasentaría la ciudad de Santiago a orillas del rio Amay ( antiguo nombre del río Babahoyo ). Mientras esto sucedía, Francisco Pizarro realizaba las gestiones necesarias para fundar la “Ciudad de los Reyes”, conocida después como Lima.

Pero la ciudad reasentada por Benalcázar fue destruida al poco tiempo por los nativos del lugar, debiendo ser trasladada por Hernando de Zaéra al sitio denominado YAGUAL a inicios de Agosto de 1536 lugar en el que la ciudad se mantuvo por un tiempo sin mayores complicaciones y adoptando el nombre de Santiago de la Culata.

En el transcurso de 1537, la ciudad se despobló debido al reinicio de las hostilidades de los lugareños razón por la que Pizarro ordena a Orellana, que a la sazón era gobernador de Portoviejo, iniciara la pacificación de la comarca con el fin de buscar un nuevo asentamiento para la ciudad de Santiago.

Este reasentamiento, según Estrada, se hizo cerca de la desembocadura del ria Yaguachi ( y no como algunos dicen, que fue en el cerro Santa Ana ), siendo denominado por este como SANTIAGO DE LA NUEVA CASTILLA con el fin de escamotearle la fundación a Almagro recurriendo al artificio de cambiarle el topónimo (cosa que no logró).

Lo cierto es que la ciudad de Santiago desde que fuera trasladada a la costa por Benalcázar había sido reasentada en diferentes lugares todos lo cuales pertenecían a una gran región bañada por las aguas de los ríos Daule y Babahoyo, cuyo nombre nativo era HUAILLAKIL. Nacía así la ciudad de Santiago en Guayaquil, pasando a ser SANTIAGO DE GUAYAQUIL la que en 1534 habíase fundado como Santiago en la región de Quito y a la que se conoció como SANTIAGO DE QUITO.

En 1541 Orellana sale al encuentro de Gonzalo Pizarro y deja a cargo de la ciudad a Diego de Urbina, hombre de su confianza, a quien le tocará enfrentar un tremendo sitio al que se vio sometida la urbe durante seis meses por parte de los Chonos.

Terminado el sitio y luego de largo parlamento con los nativos, Urbina traslada a la población a vivir con los Huancavilcas, gente de paz con la que los españoles jamás tuvieran tropiezos.

En 1543 Urbina restablece la ciudad en su anterior emplazamiento, en la desembocadura del río Yaguachi hasta que fruto de la guerra desatada entre Almagristas y Pizarristas, los españoles redivide y el capitán Francisco de Olmos, quien a la sazón había dominado a la ciudad de Santiago de Guayaquil ( (ajusticiando al teniente Manuel de Estacio, reemplazante de Urbina ), traslada y reasienta la población en la confluencia de los ríos Daule y Amay (Babahoyo), al pié de una loma conocida como el cerrito verde ( hoy cerro Santa Ana.

Muy recientemente se han descubierto documentos que certifican que el primer cabildo instalado en este último y definitivo reasentamiento, se abrió el 25 de Julio de 1547, siendo con seguridad esta la razón por la cual, por tradición secular, se mantuvo 25 de Julio como la fecha en que Guayaquil había encontrado su destino final en esta larga trashumancia que fue su PROCESO FUNDACIONAL Y ORGANIZACIONAL.


EXPOSICION DE MOTIVOS SOBRE LA FUNDACIÓN DE GUAYAQUIL


Ante la destrucción por incendios de las actas y demás documentos de nuestro Cabildo en sus primeros cien años de existencia (1534 a 1634) nuestros mayores paulatinamente fueron perdiendo el recuerdo de las personas, circunstancias, fechas y lugares relativos a los orígenes de la ciudad y sólo mediante relaciones de Cronistas, Procuradores e Historiadores sabían vagamente algo de ello. Con el fin de remediar esta situación, en 1929 el Cabildo designó una Comisión para que dictamine sobre el lugar donde debía colocarse "La base de un monumento para perpetuar el recuerdo de la sede fundamental de Guayaquil". La Comisión estuvo compuesta por el Dr. Modesto Chávez Franco, Gabriel Pino Roca, José Antonio Campos, J. Eleodoro Avilés, Dr. Pedro José Huerta, Carlos Matamoros Jara y José Antonio Campos y Juan Antonio Alminate, así como el Dr. Otto Von Buchwald que no pudo concurrir a las sesiones por encontrarse ausente de la ciudad. Los demás citados miembros presentaron un dictamen, que en su parte pernente dice:

"Se hizo primero un detenido estudio de toda la bibliografía hasta hoy conocida, que especial o accidentalmente trata sobre los orígenes de la ciudad de Guayaquil, su geografía, topografía, etnología, historia y sus ramas auxiliares, según la lista de autores que citan al pie de este informe. Luego cada uno de los miembros fue aportando liberalmente la suma de conocimientos y fruto de sus investigaciones particulares y hasta datos inéditos ignorados o no expresados en los tratadistas, cronistas, monógrafos, etc. etc., y tras maduro y reflexivo examen y crítica de este copioso acervo, acordó respecto del primer tema confiado a su parecer "lugar para situar la base de un monumento para perpetuar el recuerdo de la sede fundamental de Guayaquil", lo siguiente: Desestimar como indecisas, confusas e imprecisas o meramente accidentales las llamadas fundaciones de Guayaquil, en Charapotó, Boca de Yaguachi, Estero de Dimas, Lominchao, Boca de Baba, Paso del Inca, Babahoyo Viejo, etc., oscuramente narrados por primeros cronistas, quizás ninguno asistente a ellas y propagadas y diversificadas luego, por ligeros o fantaseadores cronistas posteriores. Considerar estas citas en todo caso, puesto que confiesan haber sido la existencia efímera, como meros intentos o circunstanciales puntos de parada en el largo y fragoso camino hacia la busca del punto más a propósito como para estrategia, comercio, facilidad de abastecimientos, puerto, amplitud de tierra, clima soportable y otras condiciones más en que indudablemente eran prácticos los primeros exploradores para fincar sus fundaciones.

Cortar de una vez por todas esas ramas que enmarañan y perturban sin objeto el conocimiento cierto y concretarse a lo que es evidente, seguro, definitivo y claramente fijado por la historia y las mismas crónicas primeras, esto es, la fundación efectuada por el Capitán Francisco de Orellana, al pie del cerrito Verde, luego Colina Santa Ana, actual asiento de nuestra ciudad y que, aunque también destruida a poco por los Huancavilcas, fue sobre los escombros tibios aún, restablecida por el Capitán Diego de Urbina y que es la que perdura hasta hoy. En consecuencia la Comisión opina: Que para la situación de la base del monumento en proyecto debe elegirse el sitio que más adecuado juzgue el Municipio en la pequeña zona que circunscribimos entre estos puntos: Oriente: muro del río al pie de la planchada. Occidente; templo de Santo Domingo, calles "Rocafuerte y Matheu". Norte: Cerro Santa Ana, y Sur: lindero de los almacenes actuales de Aduana, Plaza Colón. De preferencia en nuestro concepto, el pie del Cerro Santa Ana o principios de su falda, lado sur".

Cabe mencionar que en 1929 la Municipalidad no había adoptado ninguna fecha para conmemorar la fundación y por ello la citada Comisión de historiadores informó en los términos ya expresados, haciendo mención que cortaba de una vez las ramas que enmarañaban y perturbaban el conocimiento, pero sin profundizar en el problema; por ello la opinión pecó de incompleta. Años después el acceso a los archivos, reproducción de documentos y edición de abundantes monografías, ha revelado una numerosa información antes desconocida y que ahora se encuentra debidamente recopilada y estudiada y ha permitido precisar hechos ignorados en 1929 sobre la fundación de Santiago y comprender a cabalidad todo su trasunto histórico, y ya no es posible Seguir manteniendo el criterio simplista de esa comisión.

Así pues, es preciso reestudiar a la luz de nuevos documentos todo lo relacionado con dicha fundación, indicando que cuando don Francisco Pizarro, en su calidad de Gobernador de Perú realizó el descubrimiento, conquista y colonización de los territorios de las hoy Repúblicas de Perú, Ecuador y Bolivia, empleó para ello el mismo mecanismo jurídico que se usó en España durante la reconquista y hasta la expulsión de los moros en 1492, cuando se fueron formando sucesivas provincias, que según tal uso debían tener cuando menos tres pueblos con Cabildo, sean estos pueblos, ciudades o villas.

Para ello en 1534 al comisionar Pizarro al Mariscal Diego de Almagro para que constituya una provincia hacia el norte, fundando en ella tres pueblos, es que se origina las fundaciones de la ciudad de Santiago y las villas de San Francisco y de San Gregorio después llamados por los sitios geográficos en que se erigieron: Santiago de Guayaquil, San Francisco de Quito y San Gregorio de Portoviejo.

La intromisión codiciosa del Gobernador de Guatemala, don Pedro de Alvarado al territorio del norte del Perú, fue causa de precipitación para determinar los sitios convenientes para estas tres poblaciones, puesto que se requería hacer actos de dominio antes que llegara Alvarado, en otras palabras, se necesitaba ganarle la delantera.

Por eso días el Emperador Carlos V dictó en Toledo una Real Provisión, muy general pero muy clara, que tiene fecha 4 de mayo de 1534, autorizando al Gobernador Pizarro: ..... "Para que si algún pueblo de los que se hubieren de poblar o poblare en los términos de vuestra gobernación, después de poblado conviniese a nuestro servicio mudarse por no tener buen asiento o ser enfermo, lo pudiese desmudar en la parte que os pareciere que conviniese o como mi merced fuese . . . por la presente doy licencia y faculto a vos el dicho Capitán Francisco Pizarro para que cada vez y cuando os pareciere que conviene a nuestro servicio mudarse algún pueblo de los hubiesedes poblado o poblasedes en los límites de vuestra gobernación ....lo podáis mudar y mudéis en la parte y sitio que vos pareciere que convenga".

Así fue como en el viejo sitio de Riobamba (hoy de Sicalpa) el día sábado 15 de Agosto de 1534, el Mariscal Diego de Almagro, a nombre del Gobernador Francisco Pizarro, fundó un pueblo que le puso por nombre ciudad de Santiago, con la condición de que si le pareciere al Gobernador que el pueblo se debe mudar a otra parte con su nombre, se puede mudar. Almagro nombró Alcaldes para administrar justicia y Regidores para solucionar los problemas de la ciudad, jurándolos y posesionándolos de inmediato.

La mencionada acta de fundación está en el Archivo del Cabildo de San Francisco de Quito porque el escribano Gonzalo Díaz llevó consigo la matriz de Cabildo por ser escribano con protocolos itinerantes, habiendo anotado luego la fundación de la villa de San Francisco de Quito el 28 de Agosto de 1534, fundación que originó al Quito actual.


PROYECTO DE ACUERDO.EL M.I. CONCEJO CANTONAL DE SANTIAGO DE GUAYAQUIL.

CONSIDERANDO:


1.— Que todas las actas de Cabildo de los siglos XVI, XVIl, XVIII y XIX al referirse al 25 de julio de cada año, siempre dicen que es la fiesta del Apóstol Santiago el mayor, patrono de la ciudad y jamás indican que se trata del día de la fundación de esta urbe.

2.— Que ninguna de las fechas desde la fundación de la ciudad de Santiago hasta su peregrinar por diversos asientos con Benalcázar, Zaera, Orellana y Urbina, en 1535,1536, 1537 y 1543, respectivamente, coinciden con el día 25 de julio.

3.— Que estas repoblaciones llevaron siempre el nombre de "ciudad de Santiago” y todos los llamados fundadores de ellas cumplían comisión de don Francisco Pizarro, Gobernador del Perú, para dejar organizada con los tres Cabildos fundamentales a la Provincia de Nueva Castilla, después llamada de Quito y ahora Ecuador, todo lo cual destaca la unidad histórica de los orígenes de nuestra ciudad.

4.— Que por Cédula del 4 de mayo de 1534 el emperador Carlos V dio licencia y facultad a Pizarro para que cada vez y cuando le pareciere que conviene mudarse un pueblo ya fundado o fundase en lo futuro, lo pueda mudar al sitio que le pareciere conveniente; hecho que confirma aún más la unidad de los traslados de la ciudad de Santiago.

5.— Que cuando el mariscal Diego de Almagro, comisionado por Pizarro durante la emergencia producida por la intromisión del adelantado Pedro de Alvarado, precipitadamente fundó la ciudad de Santiago en el antiguo asiento de Riobamba, actual población de Sicalpa, el 15 de agosto de 1534; explícitamente consignó en el acta que de así parecerle a Pizarro la ciudad podía mudarse a otra parte.

Igualmente cabe destacar que el mismo Almagro, con similares provisiones, trece días después, el 28 de agosto siguiente, fundó en el seno del Cabildo de la ciudad de Santiago, a la villa de San Francisco.

6.— Que según el concepto jurídico del siglo XVI único aplicable en este caso, el término fundación significa la organización del Cabildo o Municipio, corporación que tenía a su cargo la administración de las ciudades, villas y lugares, sin límite específico de territorio en que ejercería su jurisdicción.

7.— Que la fundación quedaba realizada desde el momento en que se consignaba el Acta, designando Alcaldes y Regidores, indicando el sitio o asiento. Lo demás, es decir, trazar calles, formar manzanas, repartir solares y construir casas, era cuestión secundaria o accesoria, debido a que la fundación quedaba hecha desde el momento que por Acta se creaba el cabildo o Municipio.

8.— Que don Francisco Pizarro Gobernador del Perú, desde la ciudad de los Reyes — Lima — el 22 de enero de 1535, a solicitud de los cabildos de la ciudad de Santiago y villa de San Francisco, confirma y aprueba sus fundaciones y ratifica el nombramiento de sus personeros, por lo que el Cabildo de Santiago resulta el primer organismo jurídico de la hoy República del Ecuador y la ciudad más antigua de sus territorios. Y por supuesto, con esta confirmación se establece que Santiago y San Francisco son dos poblaciones distintas.

9.— Que en el "Compendio Histórico de Guayaquil” publicado en 1741 por el Dr. Dionisio de Alcedo y Herrera, que se atribuye haber sido escrito por el padre Jacinto Moran de Butrón, se dice que el Presidente de la Audiencia de Quito vio en el Cabildo de la ciudad de Santiago de Guayaquil, una Real Cédula del 6 de octubre de 1535, de su Majestad Imperial y Católica Carlos V, que reconocía a Guayaquil por la segunda ciudad más antigua de estos reinos, siendo la primera y más antigua San Miguel de Piura, fundada en 1532. Esta Cédula desapareció posteriormente del archivo municipal de Guayaquil, posiblemente consumida por un incendio, como ha sucedido con otros muchos documentos antiguos.

10.—Que sin precisar día, todos los testimonios concuerdan en que la repoblación de la ciudad de Santiago en el estero de Dimas, por el capitán Sebastián de Benalcázar, acaeció a fines de 1535 y fue quemada por los indios en enero siguiente.

11.—Que el día 6 de marzo de 1536 en Piura, el Gobernador Pizarro nombró de Teniente de Gobernador de la ciudad de Santiago al capitán Hernando de Zaera, que la restableció de inmediato en el asiento de Chaday, donde también fue efímera, puesto que Zaera se ausentó de ella para concurrir a debelar la rebelión del Inca Manco.

12.-Que según Acta del 27 de mayo de 1625 del Cabildo de la ciudad de Santiago de Guayaquil y testificación en la Audiencia de Lima por parte del Contador de Guayaquil, don Juan de Arriola Ipeñarrieta, fue en el año de 1557 que el capitán Francisco de Orellana volvió a formar la ciudad de Guayaquil, esta vez en la costa.

13.—Que el Escribano de Cámara de la Real Audiencia de Panamá, don Sebastián Sánchez de Merlo, vino al asiento de la ciudad de Santiago en 1541, poco después de haberse ausentado Orellana a Quito, con el exclusivo propósito de sacar copia autorizada de la Provisión otorgada por el Rey, en Madrid, el 19 de septiembre de 1540. Que dicho Escribano, el 29 de septiembre de 1541, deja constancia que ha sacado la copia en la ciudad de Santiago de Quito, para diferenciarla de otras ciudades de Santiago, ubicadas en Guatemala, Chile, Veraguas, etc. Cabe anotar que aún no se llamaba Santiago de Guayaquil, ya que este nombre completo lo obtuvo años después, por la provincia en que estaba asentada.

14.—Que el Congreso Nacional, por Acuerdo que es ley de la República, del 30 de octubre de 1934 y sin duda alguna, refiriéndose a la fundación o traslado efectuado por Orellana, la señaló como realizada en 1537, lo que concuerda con el acta del Cabildo de Guayaquil del 27 de mayo de 1625, donde se dice que Orellana la formó en 1537.

15.—Que la carta escrita desde el Cusco por el Obispo de San Miguel de Piura, fray Vicente Valverde, dirigida al Rey en diciembre de 1538, dice que había iglesia hecha en la nueva fundación de la ciudad de Santiago, cuando viajando al sur, al comenzar dicho año de 1538, estuvo residiendo en ella, lo que ratifica que la ciudad estaba en la costa desde 1537.

16.—Que recién en 1543 comienza a poblarse la ciudad al pie del cerro Santa Ana, donde el capitán Diego de Urbina la estableció definitivamente, desconociéndose el sitio donde la formó Orellana y que posiblemente estuvo en la ribera opuesta, donde hoy se levanta la urbanización Peñón del Río.

17.—Que sin tener a cabalidad estos antecedentes documentales e incontrovertibles y algunos con fuerza de ley, en julio de 1966 la Municipalidad de Guayaquil procedió equivocadamente a declarar, que la fundación de la ciudad por Orellana acaeció el 25 de julio de 1538, día, mes y año totalmente equivocados, puesto que el día y el mes nunca se ha conocido y el año ya se ha visto que es 1537 y no 1538.

18.—Que es preciso que la ciudad de Santiago de Guayaquil, señale en forma definitiva la fecha de la creación de su Cabildo, fecha primera e inicial de la estructura jurídica de la hoy República del Ecuador y cuya Municipalidad es la más antigua del país.


ACUERDA


1.— Declarar y reconocer que el Cabildo de la ciudad de Santiago (de Guayaquil) inicia su existencia el 15 de agosto de 1534 y es el mismo que en diversas mudanzas de sitios o asientos y a través de los primeros años de la conquista española, ha dirigido por más de cuatro siglos y medio la vida y el progreso de la cuenca del Guayas.

2.— Declarar que el día 25 de julio, como consta en todas las actas coloniales del Cabildo sin excepción, es el día del Apóstol Santiago el Mayor, patrono de España y de esta ciudad. Día dedicado a su advocación y en consecuencia día de fiesta para Guayaquil y su provincia, por lo que deberá seguirse celebrando, en lo futuro como el día de la ciudad de Guayaquil.

3.— Hacer constar que merece el bien de Guayaquil y de su Cabildo el Ing. Miguel Aspiazu Carbo por su libro "Las fundaciones de Guayaquil" publicado en 1955 y por su paciente trabajo de investigación en pro de la historia de Guayaquil especialmente en sus primeros años de vida; igualmente los cónyuges Dres. Adam Szaszdi y Dora León de Szaszdi por su trabajo histórico denominado "la doble fundación de Santiago de Nueva Castilla" presentado y aprobado por el "IV Congreso Internacional de Historia de América celebrado en Buenos Aires en 1980; así como el profesor Demetrio Ramos, de la Universidad de Valladolid, por sus trabajos sobre el problema de las fundaciones publicado en la "Revista de Indias" y el Sr. Julio Estrada Icaza, por su obra "La fundación de Santiago de Guayaquil", publicada en 1974 donde hace un análisis muy completo sobre las fuentes históricas del problema.

4.— Publicar este acuerdo por la prensa y hacerlo conocer al Cabildo de San Francisco de Quito, así como el Congreso Nacional.

Dado en la sala de sesiones del M.I. Concejo Cantonal de Guayaquil a ..... días del mes Junio del Dos mil uno.









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Historia de Guayaquil | Libro de Melvin Hoyos y Efrén Avilés

A los ciudadanos y ciudadanas de mi Cantón:
A través de este libro deseo ofrecerte la oportunidad de que conozcas y fortalezcas tus conocimientos de la historia de Guayaquil para que profundices el conocimiento de tus raíces y, especialmente, compruebes el compromiso de nuestra gente por alcanzar su desarrollo.

La Historia de Guayaquil –pasada y reciente- tiene algo muy importante que destacar y es que los guayaquileños de nacimiento y de corazón hemos sido siempre “solidarios”, “independientes”, “guerreros”.

Esta tierra ha sido especialmente bendecida porque desde sus inicios ha sido fuente de trabajo y de riqueza, pero además aquí se han forjado “muchas independencias” y procesos revolucionarios siempre pensando en “Guayaquil por Guayaquil y Guayaquil por la Patria”. La evidencia más concreta de las transformaciones que ha tenido Guayaquil y su gente recoge en la historia, contada desde múltiples miradas.

A lo largo de estas páginas llenas de verdad, podrás confirmar una y otra vez que hemos salido adelante siempre juntos, sin distingo de clase, raza o condición social, porque Guayaquil ha surgido majestuosa por la unión de su gente.

Con Guayaquil no ha podido ni la peste, ni el pantano, ni los incendios, ni los bucaneros, viejos y nuevos. Y nadie podrá. Juntos hemos labrado un camino, proyectado un horizonte. No hay duda que la historia es el camino recorrido que ilumina el presente y dibuja el futuro. Hay que saber de donde venimos para saber donde estamos y a donde vamos. Y Guayaquil –autónoma e invencible- hoy lo sabe.





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Historia de Guayaquil | Modesto Chávez Franco (modificado)

Distorsionado de: M. Chávez Franco, 1944


Para entender a Guayaquil, primero tienes que entender un poco de su historia y antecedentes. Guayaquil fue fundada por primera vez en 1534 por Moyano de Benalcázar, y después se movió con el nombre de "Santiago" el 25 de Julio de 1535.
Entonces vinieron los Indios Huancavilca (los Políticamente Correctos dirían que son "Guayaquileños Nativos", pero no eran Guayaquileños, Guayaquil no es un lugar, es una forma de ser) y le dieron "chicharrón" (mataron a todos y quemaron la ciudad) a los primeros Guayacos.





Después de eso, la ciudad fue reconstruida y requemada 2 veces en 1536, y finalmente el 25 de Julio de 1537, Francisco de Orellana (también llamado el "tuerto" Orellana) fundó por última vez la "Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de Guayaquil" en el sitio llamado El Cerrito Verde (ahora "Las Peñas") al lado del Río Guayas. A parte de los indios se los mató, pero la otra parte se cansaron de pelar con estos tercos colonos y decidieron seguirle el juego en vez de pelearles. Esto no es cualquier "güebada", ya que los Huancavilca (y otras tribus de las cercanías como los Punaes), habían resistido por años a otros invasores como los Incas y nunca se rindieron ni cedieron jamás.



Durante su historia colonial, Guayaquil tuvo que luchar día a día con un montón de problemas No había suficiente agua dulce (el Río Guayas es salobre la mayor parte del año), los piratas venían cada vez y cuando a atacar y saquear (¿sabias que Robinson Crusoe se hizo pirata después de que lo recataron de la isla Juan Fernández en Chile y atacó Guayaquil?), Pestes, lluvias torrenciales, inundaciones, bichos e insectos, y lo peor: FUEGO (ya que no había casi piedras alrededor de Guayaquil, todas las casas eran hechas de madera). Excepto la zona de Las Peñas, Guayaquil era tierra baja que se inundaba, localizada entre el río y el "Estero Salado", y, ya que no había canteras cerca no podían rellenar los terrenos, correcto?, EQUIVOCADO. La gente empezó a comer bastante concha prieta (almeja negra) y ostión de mangle, y usó las conchas para rellenar los terrenos y calles. Ya que ambos moluscos son altamente afrodisíacos, la población creció rápidamente. En 1537 habían 150 personas, en 1600: 2,000; en 1693 : 5,000; en 1734: 11,000; en 1765: 13,000; en 1805:14,000; en 1814: 15,000; en 1820: 20,000; 1842: 23,000; 1857: 25,000; 1880: 36,000; 1890: 44,792; 1899: 80,000, 1920: 100,000,1930: 150,000; 1944: 200,000 y así......, Ahora, Guayaquil tiene alrededor de 3.5 millones de habitantes.

Guayaquil era una ciudad prospera, basada en el comercio, construcción de barcos en sus astilleros y la agricultura. A inicios de los 1800's, alrededor de toda Latinoamérica, la gente empezó a querer independizarse del reinado español. El 9 de Octubre de 1820, Los guayaquileños decidieron declarar la independencia, así que la gente de Guayaquil SOLITOS SIN AYUDA (1,500 soldados ecuatorianos y la gente civil) declararon "Guayaquil Independiente", lo que incluía toda la costa de Ecuador desde lo que ahora es El Oro hasta Esmeraldas. Fue el primer estado independiente de lo que ahora es el Ecuador. Todo estaba bien, y el ejercito de Guayaquil fue a pelear en el resto del Ecuador.



Cuando toda Sur América estuvo independizada, San Martín (Libertador de la parte sur de Sur América) y Simón Bolívar (Libertador de la parte Norte de Sur América, pero NO DE GUAYAQUIL), decidieron reunirse en Guayaquil (en la mitad de S.A.) para decidir la política a seguir después de la independencia. Guayaquil era Independiente (con Manabí Esmeraldas, Los Ríos, y El Oro), pero tenían que decidir si querían seguir así o si se querían unir a Quito y Cuenca, las otras 2 provincias de la Real Audiencia de Quito (ahora Ecuador), o si querían unirse a la gente del norte (la "grancolombia" de Bolívar) o al sur. En 1822 esa Rata malparida de Bolívar llego antes que San Martín, con 5,000 soldados (recuerde que solo habían 1,500 soldados en Guayaquil en 1820 y muchos murieron peleando o estaban en otras partes del país). Cuando llego a Guayaquil, quiso bajar el Glorioso Pabellón de Octubre, la Bandera de Guayaquil y subir su trapo sucio de bandera de la "grancolombia", a los Guayaquileños no les gustó esto y echaron su trapo al río y volvieron a izar el Pabellón de Octubre. Se decidió que Guayaquil debería votar para ver que iban a hacer. Y cuando los Guayaquileños iban a votar, esa RATA MALPARIDA hizo que sus soldados voten también. Tiren números 20.000 habitantes suponiendo que el 40% fueran adultos y de esos la mitad fueran hombres (solo hombres votaban), Guayaquil no tenia mas de 4,000 votantes, y ese maricón trajo a 5,000 extranjeros a votar aquí, ese es el "FRAUDE ELECTORAL" mas grande de la historia. Así es como Guayaquil (y el resto de Ecuador) se jodió y pasó a ser parte de la "Grancolombia". El problema no es que no queríamos pelear, si hubiera habido una invasión de frente hubiéremos peleado, pero NO, los considerábamos a ellos como hermanos, y los guayaquileños hacemos las cosas de frente... así que ese cobarde maricón de Bolívar (tronador de San Martín) nos jodió.





Cuando Ecuador al fin fue un país LIBRE al separarse de la "grancolombia", Guayaquil, Quito y Cuenca se unieron para formar Ecuador (ahora estas 3 provincias están divididas en muchas provincias que forman parte del Ecuador).



A pesar de no ser la capital, Guayaquil ha sido siempre la ciudad principal y centro comercial / financiero de Ecuador. En este siglo, Cacao, Café, Banana y Camarón han traído prosperidad a ella. Además, siendo el principal puerto casi todas las importaciones y exportaciones pasan por Guayaquil.

Guayaquil ha recibido a mucha gente de afuera (tanto de otras partes de Ecuador como de otros países), pero al contrario de otras partes donde llegan los extranjeros y hacen comunidades separadas, que llegaron, se mezclaron y se quedaron como Guayaquileños. Una cosa curiosa es que aquí en la costa (al contrario de lo que pasa en la sierra) la gente no piensa en los nativos como indios (ni siquiera ellos mismos), "indios" se refiere generalmente nativos de la sierra. Esto es porque todos ellos se han mezclado tanto culturalmente (tienen (tenemos) una nueva cultura rica en tradiciones propias, y se llaman montubios o cholos) como racialmente (algunos mas, otros menos, pero la mayoría de los Costeños y Guayaquileños tienen algún grado de mezcla de razas).

Españoles e Italianos fueron entre los primeros en venir, y en la segunda mitad del siglos XX libaneses y orientales. En los últimos 30 años, mucha gente de otras partes de Ecuador vinieron a Guayaquil y han contribuido con sus costumbres a formar nuestra identidad. Quien vendrá en el siglo XXI?,quien sabe, pero seguramente vendrán a contribuir a hacer de Guayaquil una ciudad viva, siempre cambiando pero siempre la misma.

Si quieres saber mas de la historia de Guayaquil lee "Crónicas de Guayaquil Antiguo" por Modesto Chávez Franco. El es mas amable al hablar, pero igual cuenta las cosas como pasaron.





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Provincia Libre de Guayaquil | Republica de Guayaquil

La Provincia Libre de Guayaquil fue un efímero Estado sudamericano, soberano e independiente, que surgió luego de la independencia de la provincia de Guayaquil de la corona española, en el actual Ecuador entre los años 1820 y 1822. Sirvió como gobierno provisional de la provincia hasta completar la independencia de la Real Audiencia de Quito. En aquellos tiempos la audiencia quiteña se componía de las provincias de Ecuador, Guayaquil y Azuay.





Su ideario fue el Dr. José Joaquín de Olmedo que, después de la gesta libertadora octubrina, proclamó la nueva administración guayaquileña, la cual debería de seguir luchando contra España para la independencia del resto de la Real Audiencia de Quito. Su sucesora fue el Departamento de Guayaquil formando parte de la Gran Colombia.

Situación geográfica.


La Provincia Libre de Guayaquil, comprendía los mismos territorios que la Provincia de Guayaquil en la colonia española, esto es: las actuales provincias de Guayas, Santa Elena, la mitad sur de Manabí, y la mayor parte de lo que ahora son Los Ríos, El Oro, Cañar, en Ecuador, y Túmbez en el actual Perú.1 Al ubicarse en las costas del Océano Pacífico y con una posición privilegiada, fue un estado principalmente comercial, lo cual atrajo la atención de los libertadores de la América hispana: Simón Bolívar y José de San Martín.



Historia.


Luego de la revolución independentista del cantón Guayaquil el lunes 9 de octubre de 1820, varios ayuntamientos se plegaron inmediatamente a la causa emancipadora. Samborondón el 10, Daule el 11 y Naranjal el 15. Veintitrés días después, el miércoles 8 de noviembre, convocados por el ayuntamiento de Guayaquil, los 57 representantes de todos los ayuntamientos del nuevo Estado instalaron el Colegio Electoral o Congreso de la Provincia Libre de Guayaquil, organismo que dictó su estatuto electoral o constitución de la provincia denominada "Reglamento Provisorio de Gobierno", que fue la primera constitución que regiría los destinos jurídicos de este Estado y cuyo primer artículo decía:
"La Provincia de Guayaquil es libre e independiente; su religión es católica; su Gobierno es electivo; y sus leyes las mismas que regían últimamente, en cuanto no se opongan a la nueva forma de gobierno establecida".

Similar al proceso de independencia de todas las demás las colonias americanas, quienes quedaron a cargo de las funciones públicas y el poder político del Estado provisional, por medio del Colegio Electoral, fueron hombres pertenecientes a las élites criollas, es decir, altos funcionarios y personajes de alta sociedad originarios de ésta región de la colonia. El proceso de elección y de mando de éste congreso era de manejo oligárquico (entre ellos mismos), en los que no existía nada similar a la representación democrática por elección popular. Eligieron a Olmedo como Presidente de la Provincia Libre de Guayaquil.

La carta Fundamental de la Provincia entregó el poder a un triunvirato ingrado por Olmedo, Jimena y Roca. De inmediato se enviaron mensajeros a Bolívar y San Martín, del mismo modo que a las ciudades de la Sierra. Los revolucionarios guayaquileños estaban convencidos de que su primer objetivo debía ser la liberación de la serranía quiteña. Según algunos estudios históricos se puede deducir que probablemente los gobernantes de la ya soberana Provincia de Guayaquil aspiraban a la creación de una república independiente en los territorios de la Real Audiencia de Quito (a los que perteneció la Provincia), bajo el nombre de República de Quito y aspiraban a que su capital fuese Santiago de Guayaquil.

Después de su independencia, el gobierno de la provincia guayaquileña formó un ejército de 1.500 hombres para liberar al resto de la Real Audiencia, se llamó División Proctectora de Quito.

De todas formas sin la independencia de los territorios de la Real Audiencia la propia independencia del naciente estado guayaquileño no podría estar segura. Así lo afirmaba el oficial venezolano de Febres-Cordero (que participó en la independencia), citado por José de Villamil:
[...]De la revolución de esta importante provincia puede depender el éxito ambos generales (Bolívar y San Martín) en razón del efecto moral que produjera aunque no produjera nada más. El ejército de Chile conocerá que no viene a un país enemigo y que en caso de algún contraste tiene un puesto de sotavento que se puede convertir en un "Gibraltar". El general Bolívar nos mandará soldados acostumbrados a vencer y desde aquí abriremos las puertas de Pasto que le serán muy difícil de abrir atacando por el norte.

Antonio José de Sucre llegó a Guayaquil con una fuerza de apoyo colombiana de 700 hombres armados y equipados, en agosto de 1821, y combatió junto a los guayaquileños contra los españoles que aun hacían peligrar la independencia de la provincia por la zona de Yaguachi, actual provincia de Guayas, hecho que se denominó la Batalla de Yaguachi, triunfando la coalición guayaquileño-colombiana comandada por Sucre, asegurando definitivamente la independencia de la Provincia Libre de Guayaquil. Luego de la victoria Sucre pidió ayuda a los guayaquileños para terminar la emancipación de los demás departamentos que conformaban la Real Audiencia y llevar la independencia a Cuenca y Quito, proceso que Olmedo apoyó de principio a fín.

Para lo cual el gobierno guayaquileño estableció la División Protectora de Quito con 1.500 hombres, que junto con los ejércitos colombianos atacaron a las tropas realistas establecidas en la Audiencia y se finalizó la total emancipación el 24 de mayo de 1822 en la Batalla de Pichincha donde flameó la bandera de Guayaquil junto a los estandartes del estado gran colombino.

Geopolítica.


La Provincia Libre de Guayaquil, para los estadistas continentales y estrategas militares americanos, no tenía cabida en el orden político postindependencia. Eso también lo preveían los miembros de la Junta, que habían manifestado tanto a Bolívar como a San Martín que la Provincia se agregaría a cualquiera de los Estados que habían de organizarse pasado el caos de las campañas de la independencia. Lo que pedían era que se les deje elegir.

Fin de la Provincia Libre de Guayaquil


Previo a la entrevista de Guayaquil, y oficialmente con motivo de ésta, Bolívar el 11 de julio de 1822 llega a la ciudad capital de la Provincia Libre (Santiago de Guayaquil) y es recibido por la población guayaquileña bajo las vivas de "Viva Colombia", "Viva Bolívar" y "Viva Perú", expresando la solidaridad independentista con los pueblos americanos. Algunos historiadores han querido ver en estas expresiones públicas un deseo anexionista a Colombia o a Perú, y otros de que el gobierno guayaquileño tenía intención de mantenerse soberano.

Bolívar consideraba la Provincia un lugar de entrada para el Perú que era la última región sin independizar en sudamérica y el mayor bastión realista, por lo que consideraba estratégica la anexión de la Provincia al naciente Estado Colombiano (previamente el cabildo de Quito ya había declarado su anexión a Colombia). El general Bolívar respaldado de un fuerte contingente militar se proclamó Jefe Supremo de la Provincia y decretó la anexión a la Gran Colombia, desconociendo al gobierno presidido por Olmedo. La anexión de La Provincia Libre de Guayaquil a la Gran Colombia, provocó el autoexilio de Olmedo, quien en una conmovedora misiva le hizo conocer a Simón Bolívar su desacuerdo con las medidas adoptadas con su gobierno.

Simón Bolívar recibe unos días después a José de San Martín, en calidad de Jefe del gobierno de la Provincia; según documentos históricos, en la entrevista de Guayaquil, los dos libertadores trataron entre otros varios asuntos, sobre la manera de finalizar la guerra emancipadora en el Perú y sobre la forma de gobierno que convenía a los nacientes Estados americanos. Mientras San Martín se inclinaba por un régimen monárquico, con carácteres constitucionales, Bolívar se mostró partidario de una república democrática. La entrevista no tenía entre sus puntos el destino de la Provincia como mal se suele afirmar.

El 31 de julio de 1822, la ciudad de Santiago de Guayaquil declaró su anexión oficial a la Gran Colombia y con ella también el resto del agonizante administración independiente guayaquileña. La Provincia Libre de Guayaquil pasó a constituir el Distrito del Sur del estado colombiano junto con el Departamento de Ecuador con capital en Quito y el Departamento de Azuay con capital en Cuenca, bajo el nombre de Departamento de Guayaquil con capital en la Ciudad de Guayaquil.

Reglamento Provisorio de Gobierno.


El Reglamento Provisorio de la Provincia Libre de Guayaquil fue el esbozo de texto constitucional por el que se rigió el citado territorio entre su independencia de España y su anexión a la Gran Colombia. Fue la primera constitución y su congreso la primera asamblea constituyente realizada en teritorio de la Audiencia de Quito. En ella se constata la condición ambigua y provisional del nuevo Estado con respecto a su estatus jurídico.
El comercio será libre, por mar y tierra, con todos los pueblos que no se opongan a la forma libre de nuestro gobierno.
Art. #3

Sus puntos principales defendían el libre comercio pacífico, servicio militar voluntario (excepto en caso de guerra) y el derecho de elegir su futuro estatus político; además algunos puntos en contexto a los tiempos que transcurrían pero actualmente anacrónicos, como la religión católica como la oficial del Estado. Fue aprobada el 8 de noviembre de 1820 y tuvo vigencia hasta la incorporación de Guayaquil a la Gran Colombia.

"Siempre fuimos libres... nunca le pertenecimos a nadie, no le perteneceremos a nadie jamás"






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Provincia libre de Guayaquil | Decretos (1820, 1822) | Republica de Guayaquil

Algunos pocos decretos encontrados que son parte de nuestra historia y demuestran lo que fuimos alguna vez: "UNA REPUBLICA LIBRE, INDEPENDIENTE Y SOBERANA"


José Joaquín de Olmedo


Proclama 9 de octubre de 1820


Guayaquileños:

El hermoso estandarte de la patria tremola hoy en todos los puntos de esta plaza; un orden sin ejemplo ha reinado en la mutación de Gobierno, y ningún crimen ha manchado el alma generosa de los hijos de la Libertad.

Guayaquileños:

La naturaleza ha privilegiado vuestro suelo: malas leyes lo habían esterilizado; pero ahora el soplo del germen de la libertad empezará a cubrirlo de flores y frutos.

Orden, unión, amor fraternal. Americano o español que ame la patria es nuestro hermano. La opinión es una y general, sostenedla firmes, y cerrad la entrada a todas las sugestiones de la cobardía.

Guayaquil, octubre 9 de 1820.

José Joaquín de Olmedo.

(Gaceta de Buenos Aires, n.º 36, 3 de enero de 1821).




Oficio al Libertador


El ilustre Ayuntamiento de la ciudad de Guayaquil, al Excmo. señor general en jefe del ejército libertador.

Viva la Patria

Excmo. señor:

Al amanecer el día 9, brilló para nosotros la aurora de la libertad.

El pueblo unido a las tropas de esta plaza han proclamado la independencia de esta provincia. Este plausible acontecimiento tanto tiempo suspirado por todos los buenos vecinos de esta ciudad, se ha verificado con tal orden, que ni una sola gota de sangre ha salpicado el estandarte de la Libertad.

Nuestros puertos, como nuestros brazos están abiertos para nuestros hermanos y amigos que deben ayudarnos a mantener nuestra resolución, que se ha realizado, no con tumultos ni muertes, sino como una fiesta pública.

Este Ayuntamiento patriótico se adelanta a poner en conocimiento de V. E. este glorioso suceso por lo que puede interesar a sus operaciones militares, y para que una armoniosa combinación apresure el destino de América.

Reciba V. E. los sentimientos de respeto, amor y gratitud de toda esta provincia.

Sala de Ayuntamiento de Guayaquil, octubre 10 de 1820.

Excmo. Señor,
José Joaquín de Olmedo, jefe político.
Manuel José de Herrera.
Gabriel García Gómez.
José Antonio Espantoso.
Pedro Santander.
José Maldonado.
Bernabé Cornejo y Avilés.
Jerónimo Cerda.
Manuel Ignacio de Aguirre.
José Ramón Méndez.
Francisco de Marcos.
Juan José Casilari.
José Villamil.
José Ramón de Arrieta, secretario135.

(Gaceta Ministerial de Chile, 4 de diciembre de 1820).




Reglamento Provisorio de Gobierno

Aprobado por la Junta Electoral de la Provincia




Artículo 1.º - La provincia de Guayaquil es libre e independiente; su religión es la Católica; su Gobierno es electivo; y sus leyes, las mismas que regían últimamente en cuanto no se opongan a la nueva forma de gobierno establecida.

Artículo 2.º - La provincia de Guayaquil se declara en entera libertad para unirse a la grande asociación que le convenga de las que se han de formar en la América del Sur.

Artículo 3.º - El comercio será libre por mar y tierra con todos los pueblos que no se opongan a la forma libre de nuestro Gobierno.

Artículo 4.º - El Gobierno residirá en tres individuos elegidos por los electores de los pueblos; entenderá en todo lo gubernativo y económico de la administración pública; habrá un secretario con voz y voto en la imposibilidad de alguno de los vocales de la Junta, y dos oficiales de secretaría; todo con dotación fija.

Artículo 5.º - Además de las atribuciones comunes anexas al Gobierno, le competerán las siguientes: 1.º proveer todos los empleos civiles y militares; 2.º imponer contribuciones; 3.º celebrar tratados de amistad y comercio; 4.º levantar tropas y dirigirlas donde convenga; 5.º emprender obras públicas; 6.º formar reglamentos para el comercio nacional y extranjero y para todos los demás ramos de la administración.

Artículo 6.º - Cada mes se publicará un estado por mayor de la entrada, salida y existencia de la tesorería. Cada tres meses se publicará un estado por menor de entradas y gastos públicos.

Artículo 7.º - El arreglo de la tropa, orden de ascensos, planes de defensa y todo lo concerniente a la milicia, pertenecen al Jefe militar.

Artículo 8.º - En cualquier peligro de la Patria, el Gobierno, de acuerdo con el Jefe militar, consultará la seguridad pública.

Artículo 9.º - Desde la edad de dieciséis años nadie estará libre del servicio militar, cuando lo pida la seguridad y defensa del país.

Artículo 10.º - Los jueces solamente entenderán en lo contencioso de las causas, y administrarán justicia en lo civil y criminal. Nadie será juzgado por comisión especial. Habrá un juez de letras nombrado por el Gobierno con las atribuciones que le daba la última ley, al cual también corresponde lo contencioso de hacienda.

Artículo 11.º - Habrá un juzgado para los recursos de segunda instancia, compuesto de tres miembros.

Artículo 12.º - Los alcaldes de los pueblos son también jueces de primera instancia; y los recursos contra ellos se interpondrán ante el juzgado de segunda instancia.

Artículo 13.º - La perturbación del orden público es un crimen de Estado. Todo falso delator sufrirá la pena que merece el delito que delata.

Artículo 14.º - Habrá una diputación de comercio arreglada en lo posible a la ordenanza de Cartagena. El juzgado de alzadas se compondrá de un individuo del juzgado de segunda instancia sacado por suerte, y de dos colegas nombrados por las partes. El primero y segundo diputado se elegirán cada dos años en junta general de comercio.

Artículo 15.º - Para el gobierno interior de los pueblos habrá un Ayuntamiento elegido por los padres de familia o cabezas de casa. El Ayuntamiento de la capital se compondrá de dos alcaldes, diez regidores, un síndico procurador con voz y voto, y un secretario. Será presidido por el presidente de la Junta de Gobierno. Los alcaldes se mudarán cada dos años, y los regidores por mitad. Los ayuntamientos de los pueblos se formarán según su población, arreglándose al último reglamento. Quedan suprimidas las tenencias.

Artículo 16.º - Estará a cargo de los ayuntamientos: 1.º la policía general de la población; 2.º promover la educación de la juventud; fomentar la agricultura y comercio; 3.º formar el censo y estadística de la provincia; 4.º auxiliar a los alcaldes para extinguir la ociosidad y perseguir a los vagos y malhechores, especialmente en los campos; 5.º administrar los propios y arbitrios, de que darán cuenta anual al Gobierno; 6.º repartir y recaudar las contribuciones; 7.º cuidar de las escuelas y hospitales, reparar los caminos y cárceles, proponer e intervenir en las obras públicas de utilidad y ornato, conforme en todo al último reglamento; 8.º señalar la renta de los empleos de nueva creación.

Artículo 17.º - El Ayuntamiento de la capital, con noticia instruida de los fondos públicos y gastos, procederá al reglamento de la contribución ordinaria general impuesta por el Gobierno, con derecho de representar lo que convenga al menor gravamen de los pueblos. Cualquiera contribución extraordinaria se hará con conocimiento del Ayuntamiento.

Artículo 18.º - Ningún pago se admitirá en cuenta a la tesorería si no se hiciere por orden especial del Gobierno.

Artículo 19.º - La representación provincial se convocará por el Gobierno cada dos años en el mes de octubre, o antes si la necesidad lo exigiese. Luego que se reúna abrirá un juicio público de residencia al Gobierno, y si se aprobase su conducta, podrá ser reelegido.

Artículo 20.º - El Gobierno, después de disuelta la presente Junta Electoral, queda autorizado para determinar los negocios que quedaron pendientes, y resolver las dudas que ocurriesen sobre este reglamento, el cual se comunicará a la Junta de Gobierno ya nombrada, para que lo cumpla y haga cumplir.

Guayaquil, 11 de noviembre de 1820.

José Joaquín Olmedo, presidente.
José de Antepara, elector secretario.

(Colección de documentos sobre límites por el P. Enrique Vacas Galindo, tomo II, pp. 14-17).




La Junta de Gobierno, a los habitantes de esta ciudad


Después de la gloriosa acción de Camino Real, en la que nuestras armas protectoras de Quito dieron una brillante prueba de su conocido valor, la ocupación de Guaranda fue fácil y pacífica.

Este paso reanimó el espíritu de libertad que animaba a las provincias de Riobamba, Ambato y Latacunga; y difundiéndose con la velocidad de la luz, quedan ya rotas las cadenas del despotismo en todos aquellos pueblos hasta Machachi.

La División Protectora marcha bajo arcos triunfales, estableciendo el orden y la paz. En el último parte que ha recibido este Gobierno del Comandante en Jefe de dicha División, consta la energía con que el valiente pueblo de Ambato desarmó a la guarnición enemiga de aquel punto; y su vecindario se apresuró a unirse a nuestros valientes. Quito opondrá una débil resistencia al irresistible impulso del espíritu público, que se difunde por todas partes, y al valor de los soldados de la Libertad.

[...]

Todo lo que se publica por bando, y se fijará en los parajes acostumbrados, para satisfacción de este patriótico vecindario.

Guayaquil, noviembre 22 de 1820.

J. J. Olmedo. Rafael Jimena. Francisco María Roca. J. Marcos.

(C. Destruge, Estudios históricos, I, pp. 66-67).




Manifiesto de la Junta de Gobierno


Cuando, después de las agitaciones que nos trajo la jornada de Huachi, se había restablecido la tranquilidad pública y se desvelaba el Gobierno por conservarla, parece que el genio del mal pretende excitar entre nosotros, causas inesperadas de inquietud y desorden. Pero no conseguirá jamás ni hacernos retroceder de los principios que nos dieron la justicia, la equidad y la política, ni menos entibiar el voto solemne y voluntario que hemos hecho de sacrificarnos por la Patria. Raciocinen como quieran los que, confundiendo el nombre de las cosas, piensan que la independencia autoriza las facciones, que la libertad cohonesta la subversión del orden, y que el patriotismo justifica los extravíos de la opinión; que el Gobierno, mientras respire el último aliento de vida, y mientras conserve el lugar en que ha sido colocado, marchará siempre con firmeza, para llenar los nobles deseos de la provincia, y para convencer al pueblo que no hay independencia, si la sociedad está en continuas agitaciones civiles; de que la libertad no consiste en sobreponerse a las leyes; y el patriotismo no merece este hermoso nombre, si no está purgado de las impuras heces de las pasiones.

La opinión debe ser libre, y todo ciudadano tiene facultad de pronunciar la suya, con franqueza y dignidad; pero emplear la sedición, especialmente con la clase militar, que es el brazo derecho del Estado, y preparar una subversión que nunca se hace sin sangre, para conseguir aun las cosas más laudables, son medios que no aprueba el honor, que comprometen la seguridad del Estado, y promueven la anarquía. De este modo, jamás seremos libres; y agitado por tantos contrarios choques, el edificio social tenderá precipitadamente a su disolución. La causa que ha motivado este acontecimiento desagradable, es una cuestión política que, por lo mismo de tener a su favor muchos votos, debe ventilarse con circunspección y decoro; y por ser tan importante a la prosperidad del país, no debe agitarse de modo que nos preparemos un bien fácil por medios tortuosos y llenos de peligros. Tal es la agregación de esta provincia a la grande y heroica República de Colombia, con la que estamos ya en íntimas relaciones, de las cuales quizá pende la pronta libertad de las pocas provincias que permanecen oprimidas...

Se ha establecido una mejor administración de justicia; se corrigen las instituciones municipales; se economiza el tesoro; se restablece el crédito público; se aumenta y organiza la fuerza armada; se hace un respetable depósito de municiones; y se reglamenta el comercio nacional y extranjero....

Noviembre 1820.

(Historia de la Revolución de Octubre por C. Destruge, pp. 232-233).




Manifiesto de la Junta de Gobierno a sus conciudadanos


Reciente está la memoria respecto de la conducta circunspecta del Gobierno y del respeto con que ha visto la ley que escribió el Pueblo.

Apenas han corrido dos meses en que, hallándose aquí los oficiales comisionados del general San Martín, se exaltaron los ánimos en algunos y pidieron que esta provincia se agregara, no a un Estado opulento, sino que se sujetase a un ejército. Esta pretensión apoyada con las mismas armas en que debía sostenerse la libertad, no pudo contrarrestar nuestra firmeza; y tranquilos en medio de la tempestad de las pasiones particulares, adoptamos un medio ventajoso al bien general, para contar con la protección de aquel ejército sin eludir la ley.

Así se disipó este nublado, y pudo ser más expedita la Administración, embarazada por tantas y tan graves atenciones privadas y públicas y por cuidados superiores a nuestras fuerzas...

Guayaquil, 14 de marzo de 1821.

José de Olmedo. Rafael Jimena. Francisco Roca. Francisco de Marcos, secretario.

(C. Destruge, Ecuador-Perú, páginas de historia, p. 21).




Aviso de la independencia del Perú, Chile y Buenos Aires


La Junta Superior de Gobierno anegada en regocijo, a los habitantes de esta capital y pueblos de la provincia, anuncia:

Que el Secretario de Guerra y Marina del Ejército Libertador del Perú, en comunicación oficial dirigida a este Gobierno, y recibida en esta fecha dice:

Que en las transacciones entabladas entre el General en Jefe y la Junta de Pacificación de Lima, cuyo presidente es el general La Rosa, se ha sentado por base el reconocimiento de la independencia del Perú, Chile y Buenos Aires, según se la comunica el mismo Excmo. Sr. D. José de San Martín, con fecha cuatro del corriente.

El archipiélago de Chiloé había proclamado su independencia; y este nuevo suceso no es menos importante.

Guayaquileños:

¡Somos libres e independientes con toda la América del Sur; y estos preciosos dones del cielo, de que nuestras virtudes nos harán cada día más dignos, los hemos arrancado de las manos de los tiranos!

Guayaquil, junio 18 de 1821.

Olmedo. Roca. Ximena.
Francisco Marcos,
Secretario.

(Hoja suelta, reproducida por J. Gabriel Pino Roca,
«El establecimiento de la imprenta en Guayaquil», p. 32).




Decreto sobre la victoria de Yaguachi, agosto 1821


El Gobierno ha decretado lo siguiente:

Con el objeto de perpetuar la memoria del insigne triunfo que en los campos de Yaguachi ha asegurado la libertad de la provincia, en eterno testimonio de gratitud a la heroica República de Colombia, y al ilustre vencedor, el benemérito general Antonio José de Sucre; y en honor a los intrépidos oficiales y esforzados cuerpos que se batieron en tan memorable acción, la Junta de Gobierno de la provincia de Guayaquil ha venido en decretar lo siguiente:

1.º Se levantará un monumento en el lugar de la batalla tan pronto como lo permitan las circunstancias.

2.º En el pedestal se pondrá esta inscripción: «Aquí fue libre Guayaquil bajo el escudo de Colombia».

3.º Sobre el pedestal se colocará una pirámide triangular; en el frente se esculpirá el nombre de Colombia, más abajo el nombre de Sucre, y al fin: 19 de agosto de 1821.

4.º En el lado derecho se esculpirá el nombre de Mires, y más abajo, «Batallón Santander», y Dragones del Sur.

5.º En el lado izquierdo se esculpirá el nombre de Soler.

6.º Todos los años se celebrará el aniversario de tan glorioso triunfo con una fiesta pública dirigida por el patriótico Ayuntamiento de esta ciudad.

7.º Los señores generales y oficiales llevarán una medalla de oro que exprese el día y lugar de la victoria, pendiente en una cinta color rojo.

8.º Una medalla igual de plata llevarán los soldados y se distribuirá por el señor General en Jefe.

9.º Los nombres de los señores generales, oficiales y soldados se inscribirán en los registros públicos de esta ciudad.

Y lo transcribo a V. E. para el más pronto cumplimiento de las providencias que se expresan, y especialmente de la que respecta a las medallas; en inteligencia a que las de oro deben ser 23 y 280 las de plata, según el modelo que se acompaña.

Dios guarde a V. E. muchos años.

José de Olmedo.

Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad.

(Historia de la Revolución de Octubre por Camilo Destruge, pp. 385-386).




Decreto de la Junta Superior de Gobierno sobre convocación de la representación provincial


Desde el momento en que esta provincia proclamó su independencia, reconoció que debía agregarse a una mayor asociación y consignó este voto en la misma acta constitucional. El grado de la ilustración pública, la débil noticia de principios de la ciencia legislativa, el atraso de la agricultura y de las artes, y la escasa población del país; todo indica la necesidad de incorporarnos a un Estado que, con sus luces, nos esclarezca; que, con sus armas, nos defienda; y que, con sus leyes, afirme y consolide el orden social; que ponga en movimiento nuestra industria, dé nuevas alas a nuestro comercio, y eleve esta provincia al punto de prosperidad a que está llamada por la naturaleza.

Las circunstancias en que nos hallábamos al principio de la transformación, respecto a los grandes Estados de América, y los sucesos posteriores de la guerra de la provincia, no han permitido, hasta ahora, reunir la representación del pueblo para resolver el importante asunto de la agregación. Pero, cuando casi toda la América está ya reintegrada en sus antiguos derechos: cuando una expedita y libre comunicación nos pone en contacto con los grandes Estados de Colombia y del Perú, y en aptitud de comparar las mutuas ventajas de estas grandes Repúblicas; cuando, en fin, la memorable victoria de Yaguachi ha asegurado la libertad de la provincia y alejado los peligros de una invasión enemiga, que impediría la integridad de la representación, nos pone en el caso de tratar de materias políticas, con detención y madurez; parece haber llegado el tiempo oportuno de que la representación de esta provincia se reúna, con el fin de pronunciarse sobre su agregación, para procurarse los bienes que deben resultarle de la incorporación a un Estado más firme y más fuerte, y evitar los males que pueden provenir de la incertidumbre de su destino.

Con este objeto, y en fuerza de las razones expuestas, la Junta de Gobierno, usando de las facultades que le da el Reglamento Constitucional, ha venido en decretar y decreta:

1.º Se convoca a la representación provincial, para tratar de la agregación de la provincia a la asociación que más le convenga.

2.º La representación provincial deberá estar reunida en la capital, el día 21 del presente, en que se ha de celebrar la primera sesión.

3.º Los diputados serán los mismos que compusieron la primera Junta Electoral. Los que hubieren muerto o estuvieren impedidos legalmente, serán reemplazados por nueva elección. Publíquese y circúlese. Guayaquil, septiembre 3 de 1821. Olmedo. Ximena. Roca. Luis Fernando de Vivero, secretario.

(Historia de la Revolución de Octubre por Camilo Destruge, pp. 380-381).




Proclama de la Junta Superior de Gobierno


La Junta Superior de Gobierno.

Habiendo llegado a entender que existe alguna inquietud en los ánimos, nacida de la desconfianza que manifiestan algunas personas, sobre la libertad de la opinión de los particulares y de las deliberaciones de la próxima representación de la provincia; la Junta de Gobierno hace saber que nada es más laudable que el celo por sus derechos; pero que también el extravío de este celo suele producir males a los pueblos; que todo ciudadano está en libertad de expresar su opinión; pero que nada merece más castigo que la subversión del orden; y que todo medio obscuro de fomentar partidos, es despreciable e indigno de un ciudadano libre.

¡Guayaquileños! No es en medio de las agitaciones públicas que debéis discutir vuestros derechos y la conveniencia de vuestra patria; es, sí, en la calma de la razón y en la serenidad de las pasiones. Reposad en la prudencia de vuestra representación que se va a reunir para decidir de la agregación de la provincia; reposad en el celo y la vigilancia del Gobierno por mantener la tranquilidad pública y sostener vuestros derechos con la mayor dignidad; reposad también en el honor de las armas que, a las órdenes del Gobierno, sostienen vuestra independencia y vuestra libertad civil, y cuyo valor ha sido coronado por la victoria. Orden, unión, amistad y fraternidad, son la divisa de los pueblos libres y virtuosos. Guayaquil, septiembre 12 de 1821. Olmedo. Roca. Ximena. Luis Fernando de Vivero, secretario.

(Historia de la Revolución de Octubre por Camilo Destruge, pp. 381-382).




Decreto sobre la celebración del 9 de octubre
La Junta Superior de Gobierno, etc.




Todos los pueblos, en todas las edades, han procurado perpetuar con monumentos y fiestas públicas las épocas memorables de su historia. Renovando anualmente la memoria de los grandes sucesos, ni la antigüedad debilita, ni el tiempo borra las primeras impresiones producidas en el pueblo por acontecimientos que prepararon el día de su libertad. Así el pueblo de Guayaquil anhela por transmitir a la posteridad la gloria del más fausto, del más feliz, que recuerda aquel día en que sacudiendo al antiguo yugo se proclamó independiente: el 9 de octubre de 1820. Y el Gobierno unánime con el voto público decreta:

1.º El día 9 de octubre será siempre feriado en toda la provincia.

2.º Para perpetuar la memoria de este gran día se elevará en el muelle de la ciudad una columna que llevará en su pedestal esta inscripción:


Aurora del 9 de octubre de 1820.

3.º Entre tanto que años más tranquilos permitan la institución de regocijos públicos más solemnes, se observará en el presente lo que sigue:

El día 8, a las 4 de la tarde, se reunirán en la Casa Capitular, la Junta de Gobierno, el Jefe Militar de la provincia con todos los oficiales de la guarnición, todas las Corporaciones Civiles, el Venerable Clero, las comunidades religiosas y todos los vecinos; y acompañarán a la Iglesia Matriz el Estandarte de la Independencia, que al pasar será saludado por la plaza y fuerzas sutiles de la Bahía y por un repique general. Por la noche habrá iluminación general.

El día 9 asistirán todos a una solemne Misa de Gracias al Todopoderoso en la misma Iglesia.

Concluida ésta, será conducido el Estandarte a la Casa Capitular, en donde quedará depositado.

En este día habrá salvas y repiques de hora en hora, mientras el sol ilumine la provincia, e iluminación general por la noche.

4.º Todo luto cesará en estos dos días y el pueblo se entregará a toda diversión honesta con la moderación que le caracteriza y que es la virtud de los verdaderos patriotas.

Imprímase, circúlese y comuníquese a quien corresponda, en la ciudad y la provincia. Guayaquil, octubre 6 de 1821.

Olmedo. Jimena. Roca.

Luis Fernando Vivero, secretario.




Decreto sobre la celebración del 8 de noviembre

La Junta de Gobierno




Después de proclamada nuestra independencia no pudimos llamarnos libres, hasta aquel día en que vencidos dignamente los escollos que presentan siempre las revoluciones en su principio, pudo reunirse la representación de la provincia, que es el más precioso de los derechos sociales, y el privilegio más noble de los pueblos libres. Este memorable día fue el 8 de noviembre de 1820 en que por primera vez pronunció libremente su voluntad el pueblo de Guayaquil y puso los cimientos de su libertad política. Y el Gobierno para celebrar según el voto público tan glorioso aniversario, ha venido en decretar y decreta:

1.º El día 8 de noviembre será celebrado en la capital y en todos los pueblos de la provincia con una solemne misa de acción de gracias al Ser Supremo con asistencia de las autoridades, corporaciones y vecindario.

2.º En este día habrá salva general, repique e iluminación.

3.º En la Sala Capitular se escribirá en grandes caracteres esta inscripción: Guayaquil independiente en 9 de octubre: Guayaquil libre en 8 de noviembre de 1820.

Imprímase, publíquese y circúlese.

Guayaquil, octubre 26 de 1821.

Olmedo - Ximena - Roca - Luis Fernando Vivero, secretario.

(De «El Patriota de Guayaquil», Sem. 1.º, n.º 23, 3 de noviembre de 1821).




Sobre Libertad de Imprenta


Excmo. señor:

Para afianzar la libertad de imprenta y precaver los abusos de la licencia, el Gobierno ha formado un reglamento, que pasará a V. E. luego que se acabe de imprimir.

Pero para acelerar este importante establecimiento, se recomienda a V. E. que a la mayor brevedad proceda al nombramiento de dieciséis personas de probidad y luces, de las cuales, ocho, escogidos por el Gobierno, deben componer la Junta Conservadora de la Libertad de la Imprenta, en el modo y forma que expresa dicho Reglamento.

Dios guarde a V. E. muchos años.

Guayaquil, noviembre 23 de 1821.

José de Olmedo.

Al Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad.




Decreto sobre anónimos


Siendo degradante para un pueblo que goza de la libertad de imprenta, en toda la extensión que podía apetecer, el uso de manuscritos anónimos, y debiendo cerrarse esta senda oscura, en la cual puede la maledicencia ofender y calumniar más libremente con esperanza de la impunidad;

La Junta de Gobierno ha venido en decretar:

1.º A todo manuscrito anónimo infamatorio, se aplicará con más rigor la pena de los impresos.

2.º Las justicias ordinarias recogerán todo libelo manuscrito y harán la más prolija indagación de su autor.

3.º Todo individuo está obligado a entregar a las justicias cualquier libelo manuscrito que llegue a sus manos, y a quien se le justifique no haberlo verificado, será responsable de su contenido.

Imprímase y publíquese.

Olmedo - Ximena - Roca

José Pío Gutiérrez
Secretario Interino

Guayaquil, diciembre 2 de 1821.

(Establecimiento de la imprenta en Guayaquil por G. Pino Roca, 1906, pp. 20-21, 23-24).




Decreto sobre el pabellón de Guayaquil


La Junta Superior de Gobierno

Debiendo reformarse de un modo más natural el pabellón que se adoptó provisionalmente, la Junta de Gobierno decreta:

El pabellón de la provincia libre de Guayaquil será blanco, y su primer cuarto superior será azul, con una estrella en el centro.

Publíquese, imprímase, circúlese y comuníquese a quienes corresponda.

Guayaquil, junio 2 de 1822.

Olmedo - Roca - Ximena

Pablo Merino, secretario

Se publicó. Santiago Carrasco, escribano de Gobierno y Guerra.

(Hoja suelta Archivo jijón y Caamaño).




Primer anuncio del triunfo en Pichincha


Junta de Gobierno

El Gobierno se apresura a comunicar al público la plausible e importantísima noticia de haber entrado en Quito el 25 de mayo, la División Libertadora al mando del benemérito general Sucre.

No se han recibido todavía los detalles de la acción que se dio el día anterior; se asegura que fue sostenida hasta que la victoria, decidiéndose por la justa causa, coronó las armas de la Patria en las faldas del Pichincha.

Guayaquileños:

Este grande suceso es el sello de nuestra libertad, la consolidación de la independencia de la República de Colombia, un nuevo laurel a las armas del Perú, el presagio del tiempo que se prepara a la capital de los Incas sobre el resto de enemigos que profanan su suelo y sacrificios de este Pueblo por su propia libertad y la de sus hermanos.

Con tan plausible motivo se cantará un solemne Te Deum en acción de gracias al Todopoderoso; habrá triple salva de artillería e iluminación general, por 3 días.

Guayaquil, junio 2 de 1822.

Olmedo. Jimena. Roca.

Pablo Merino,
Secretario.

(Establecimiento de la imprenta en Guayaquil por G. Pino Roca, 1906, p. 38).




Proclama por la victoria de Pichincha


Junta Superior de Gobierno

Conciudadanos:

Las fuerzas unidas del Perú, Colombia y Guayaquil han roto al fin las pesadas cadenas, que arrastraban nuestros hermanos en la segunda capital de los Incas; y aunque los tiranos las habían afianzado en los enormes montes y profundas quebradas de aquel país, ellas han sido deshechas a la presencia de los hijos de la Libertad.

Las aguas del Plata, Magdalena, Rímac y Guayaquil se reunieron; formaron un torrente, que escalando el Pichincha ahogaron en su falda a la tiranía. Esas aguas han hecho reflorecer el árbol de la Libertad, regando el 24 de mayo a la hermosa Quito, y confirmando que la Aurora del 9 de octubre, que rayó nuestro horizonte, fue la aurora del brillante día en que la libertad, con arte majestuoso, debía pasearse sobre las orgullosas cimas de los Andes.


Guayaquileños:

Cuando nos propusimos ser libres no podíamos dejar gemir en la opresión a los pueblos que nos rodeaban; la empresa era grandiosa, y los tiranos miraron con desdén nuestro noble arrojo. ¡Crueles! Ellos, creyeron que vuestra sangre, que tres veces corrió en Guachi y Tanisagua, debilitaría y extinguiría la llama de vuestro amor patrio; pero se hizo más viva; y mientras vuestros hijos, hermanos y amigos corrieron a las armas, doblamos los esfuerzos y todos nuestros recursos fueron empleados para conducir en nuestro auxilio a los hijos de la inmortal Colombia.

Los libertadores del Perú no pueden ver con indiferencia nuestra suerte, y coronados de los laureles, que arrancaron en Lima, vuelan infatigables a nuestra defensa: así de ambos extremos vino la Libertad a vivificar sus cenizas en el centro que vio nacer en 809, dejando a este Pueblo la satisfacción de haberle abierto la senda por donde burlase el formidable Juanambú.

Guayaquileños:

Quito es ya libre: vuestros votos están cumplidos; la provincia os lleva por la mano al templo de la paz, a recoger los frutos de vuestra confianza y de vuestros sacrificios.

Un pueblo tan digno de ser libre, lo será sin duda; y reposando bajo la sombra del opulento Perú y de la heroica Colombia, llenaremos la página que nos toca en los fastos de la historia americana, y cumpliremos los grandes destinos a que estamos llamados.

Para acelerar esta época feliz, el Gobierno, viendo asegurada la independencia de este pueblo y deseando asegurar del mismo modo su libertad civil, por medio de la representación general, que es el más precioso de todos los derechos de un pueblo libre; prepara la reunión del Colegio Electoral, para que dé una forma estable a las instituciones que se adoptaron entonces y para devolverle cuanto antes y sin mengua el grave depósito de la autoridad, que nos confió desde el principio de la transformación.

Conciudadanos y amigos:

En vuestra sola felicidad está el premio de las fatigas, que hemos sufrido por la Patria.

Sed moderados y virtuosos; vivid siempre cordialmente unidos y seréis siempre libres y felices. Bajo los auspicios de la Libertad y con la protección de los grandes Estados, que nos rodean, se abre una carrera inmensa a la prosperidad de este hermoso y rico Pueblo, que será llamado por todas las naciones de la tierra, La Estrella del Occidente.

Guayaquil, junio 9 de 1822.

Olmedo. Jimena. Roca.

(Establecimiento de la imprenta en Guayaquil, por G. Pino Roca, 1906, pp. 39-40).




Decreto sobre la representación de la provincia


La Junta Superior de Gobierno.

El derecho de representación es el más precioso de que pueden gozar los ciudadanos; y el ejercicio de este derecho es la función más noble y solemne entre los pueblos libres; sin él, la independencia misma es una actitud violenta y peligrosa: pues si no está bien arreglado el método con que debe expresarse la voluntad general, cada individuo pudiera pronunciar la suya sin orden ni oportunidad; quisiera que su voz prevaleciera sobre la de los demás, todos a un tiempo con igual derecho reclamarían cosas diversas, propondrían proyectos diversos; no habría un regulador de este movimiento convulsivo, en el que daría la ley el que tuviera más voz, más arte y más audacia, y la sociedad sería un caos, en que chocándose sin cesar elementos cobardes y contrarios acabarían por destruirla. Por falta o imperfección de los cuerpos representativos, ¡cuántas naciones poderosas nos presenta la historia, agitadas, vacilantes, e impelidas sucesivamente de la monarquía a la tiranía, de la tiranía a la democracia, y de la democracia a la anarquía!

¡Feliz mil veces esta provincia, que casi desde el momento en que se proclamó independiente, no halló embarazo, ni en los sucesos, ni en la opinión, para convocar su representación general, y por medio de ella establecer una orden regular, sin haber experimentado los desórdenes, que son casi necesarios en los principios de una súbita transformación! Las circunstancias reclamaron entonces la formación de instituciones provisorias, particulares; la adopción de leyes extrañas, con excepciones que, aunque necesarias, no podían menos de inducir alguna confusión en el foro; la creación de un Gobierno que, teniendo toda la legitimidad debida, por emanar de la voluntad libre y general del pueblo, no podía tener bien demarcados los límites de su autoridad, y reclamara en fin la declaratoria de una independencia temporal de esta provincia, que aseguraba el acierto de su libre juicio en el grave negocio de su unión a cualquiera de las grandes asociaciones de la América.

En medio de los cuidados, de los peligros que nos han amenazado, el régimen adoptado ha sido bastante a sostener, en el transcurso de este tiempo, la administración pública, redoblando las fatigas, para procurarnos recursos, con el menor gravamen de los pueblos. Pero después que los felices sucesos de las armas de la Patria han restituido la serenidad, y que ya respiran los pueblos, libres de atenciones y zozobras de la guerra, el Gobierno se apresura a colocarlas en la actitud de poder trabajar en los medios de cimentar la existencia política, y proponer la felicidad de la Patria. Con este objeto, la Junta de Gobierno, considerando:

1.º que es de absoluta necesidad que se arreglen previamente por la autoridad competente todas las bases de la inmediata reunión ordinaria del Colegio Electoral.

2.º y que para rectificar la divergencia de opiniones que suelen exaltar los ánimos y turbar la quietud interior, nada es más conveniente, que la pronta declaración de la provincia, sobre la actitud política que más le convenga; respecto de los grandes Estados que nos rodean, dando al mismo tiempo una forma estable a las instituciones que se adoptaren provisionalmente,

Ha venido en decretar y decreta:

1.º La representación de la provincia se reunirá extraordinariamente en esta capital el veintiocho de julio próximo, y se compondrá de los mismos electores que la anterior, y que no se hallen impedidos legalmente.

2.º Los electores impedidos serán reemplazados, por nueva elección que presidirán los alcaldes de los pueblos, y se verificará del mismo modo que la anterior.

3.º Los suplentes nombrados en el mes de septiembre del año pasado, no suplirán sino la persona del elector, por cuya falta fueron nombrados. Si hubiere cesado el impedimento del propietario, el suplente queda sin ejercicio.

4.º Se reputará por impedimento legal en los electores y suplentes el no estar en el goce de los derechos de ciudadanos.

5.º La representación de la provincia, legalmente instalada se ocupará en la discusión y resolución de los puntos comprendidos en este decreto.

6.º Por ningún pretexto existirá en el territorio de la provincia fuerza alguna armada de los Estados amigos, al abrirse las sesiones del Colegio Electoral; ni en la bahía permanecerá buque alguno de guerra amigo o neutral, aunque esté simplemente armado.

7.º Los cuerpos de la guarnición de esta plaza, saldrán de la capital a un punto señalado, de donde no serán removidos sin orden del Colegio Electoral. El servicio de la plaza se hará por la guardia cívica.

8.º El juicio de residencia que se abriese al Gobierno producirá acción popular.

Publíquese, imprímase y circúlese.

Sala de Gobierno de Guayaquil, a 19 de junio de 1822.

Olmedo. Jimena. Roca.

Pablo Merino,
Secretario.

(Establecimiento de la imprenta en Guayaquil, por G. Pino Roca, pp. 41-45).






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La Independencia de Guayaquil | 9 de Octubre de 1820



|Reconstruyendo la verdad histórica. Guayaquil fue independiente sin la ayuda de otros libertadores. Su libertador fue José Joaquín de Olmedo. Aquí un análisis del historiador José Antonio Gómez Iturralde.|

El pensamiento liberal, republicano ilustrado de Olmedo es el antecedente de la revolución del 9 de Octubre de 1820. Pues, al revisar su discurso sobre la abolición de las Mitas pronunciado en las Cortes de Cádiz en octubre de 1812, encontramos que en sus fundamentos están las raíces que nutrieron nuestra idea de libertad. En este expresa con claridad meridiana los ideales que estampó en el acta de la Independencia y en el Reglamento Provisorio de Gobierno de la Provincia Libre de Guayaquil.





Habla de respeto al prójimo, de libertad económica e iniciativa privada, de sociedades libres, de ciudadanía responsable, de educación como fundamento de superación y progreso, de revolución social, libertad de comercio y de vida pacífica entre los pueblos. Esto solo puede venir de la mente de un apasionado por la libertad y la autonomía, del prócer ilustre que concibió, fundamentó y lideró la independencia del Ecuador.

El doctor Aurelio Espinosa Pólit dice: "Hay en José Joaquín de Olmedo como dos personajes con dos enfoques posibles, el que le considera como prócer de su patria ecuatoriana, y el que ve en él al hombre de América. A su patria se debe y pertenece como el primer ecuatoriano que legítimamente gobernó un jirón del territorio nacional independizado; le pertenece como el hombre público hacia el cual, por espacio de un cuarto de siglo, se volvieron constantemente los ojos de todos para un sinnúmero de cargos oficiales, nunca por él apetecidos y desempeñados siempre con máximo desinterés y máxima pulcritud".

"A América pertenece por haber sido su voz en una hora decisiva, por haber recogido su aliento unánime y dádole expresión en la gloria y trascendencia del canto con que ella, a la faz del mundo, lanzó su grito libertador, su enfática proclama, su constancia jubilosa de que entraba en una fase nueva, divisoria de sus destinos, en la vida independiente de naciones, dueñas en adelante de su autonomía soberana y de su porvenir".

Olmedo hizo gala de su ilustración liberal republicana en las Cortes de Cádiz, y pese a que su pensamiento no se aparta de idealizar la independencia y la autonomía para su patria, asiste a las Cortes en plan de defensor del indígena, como negociador de facilidades para las colonias, y paladín de la libertad de comercio. Es decir, como un diputado que persigue la implantación de una legislación adecuada para progresar social y económicamente. Su pensamiento liberal lo induce a interpretar conceptos inmanentes al hombre, sus derechos y libertades: "Para mí no son sabias las leyes que proponen el benéfico fin que se proponen, para mí no son sabias sino las leyes que hacen felices a los pueblos".

Esto nos muestra la magnificencia de su elevado espíritu, que estuvo presente al concebir leyes y reglamentos que orientaron a la Provincia Libre en sus primeros momentos, manteniéndose activo en la vida política ecuatoriana mientras vivió.

Para llegar a una interpretación correcta de la revolución del 9 de Octubre de 1820, debemos considerar un marco mucho mayor que las visiones simplistas de la Fragua de Vulcano y el baile de Isabelita Morlás, a las que recurren los narradores, mas no los historiadores. No es posible que ocurra una transformación o revolución socio-política aislada o desvinculada del mundo, por tanto podemos afirmar que, al igual que toda la independencia americana, la de Guayaquil, es también consecuencia de las tendencias mundiales de la época, como la Revolución Francesa y la lucha de Inglaterra, Francia y Holanda contra España por el dominio del mar y las rutas comerciales.

España tuvo a su alcance todo lo necesario para construir un imperio ultramarino, pero no pudo consolidarlo. No lo pudo lograr porque para ello debía tener la seguridad de un ejército fuerte dentro y fuera de sus fronteras, eficiencia administrativa en los dos mundos, una economía fuerte, consolidada y en expansión, más centrada en la manufactura. Además, una flota mercante para un eficiente comercio y una marina de guerra para el control marítimo continental. Y para el caso de sufrir reveses internacionales, debió disponer de recursos técnicos y financieros para reconstituir ese poder. Fue dueña de las rutas navieras y de una intensa actividad comercial con el Nuevo Mundo, pero las perdió.

Por otra parte, Guayaquil siempre ha sido y será una ciudad de comerciantes. Entre los siglos XVIII y XIX había una clase dominante en la que predominaba el pensamiento ilustrado, republicano y liberal, formada por productores de cacao y empresarios que se movía en un entorno pleno de intereses económicos, sociales y políticos, que deseaba disfrutar de su esfuerzo y habilidades. Pero, estaba sometida a un monopolio amparado desde España, el virrey del Perú y el Consulado de Comercio de Lima, en beneficio de los comerciantes de Trujillo, Piura y Lima. Esta elite dominante, con el paso del tiempo protagonizó variadas crisis y reclamos constantes por las exacciones a que estaban sometidos e insistían en la implantación del libre comercio contemplado en las reformas propuestas por el rey Carlos III, cuya falta de aplicación a finales del siglo XVIII y principios del XIX producía el nivel más crítico de descontento. Por esta razón, desarrollaron mayor odio hacia estos comerciantes que contra la monarquía.

La búsqueda por vencer el monopolio al que estaban sometidos, es el principal motor de la revolución del 9 de Octubre de 1820, fecha magna guayaquileña, que debe ser entendida como eje y punto de partida de nuestro proyecto independentista y de la historia republicana del Ecuador. Debe ser comprendido por la juventud guayaquileña como un hecho histórico y proceso revolucionario que permitió dar el golpe final al último reducto del colonialismo español, en las fechas y lugares que recoge la historia. Sin la independencia de Guayaquil, la sorpresa y su organización, la reunión de los ejércitos de Bolívar y San Martín se habría diferido, y esta demora, a no dudarlo, habría sido determinante si no fatal para la emancipación total del continente.

Los hechos coyunturales previos al 9 de Octubre de 1820


La situación de la Audiencia de Quito de 1809, era muy distinta a la de Guayaquil en 1820. Guayaquil buscaba inscribir su proyecto de libertad y alcanzar su independencia en el momento en que Hispanoamérica estuviese madura para intentar la ruptura total con el coloniaje, no antes. Mientras que el movimiento producido el 10 de Agosto de 1809 (que sus líderes aprovecharon para condonar sus deudas y reducir los impuestos a las propiedades), además de las evidentes y manifiestas posturas de fidelidad al rey Fernando VII, aun en el caso que hubiese recibido el apoyo de Guayaquil, sus resultados habrían sido el más absoluto fracaso.

No así para el Guayaquil de 1820, pues, el panorama internacional militar ofrecía las siguientes coyunturas que garantizaban el éxito: A partir de 1810, mientras España luchaba contra el dominio francés (1808- 1813), algunos países americanos alcanzaron su libertad. Y una vez expulsados los franceses del territorio español, el rey entró en Madrid (1814) y el primer decreto que expidió declaraba nula y sin efecto la constitución liberal promulgada en Cádiz en 1812, restableciendo todo el sistema absolutista. Esta anulación de las libertades obtenidas en las Cortes de Cádiz, fue el detonante para que todas la colonias americanas, que aun no habían alcanzado su independencia, entre ellas Guayaquil, tomasen la decisión de separarse del tronco patrio español, dejando en evidencia que las medidas tomadas por el rey nunca fueron las mejores para evitar o atenuar las consecuencias y una secesión inevitable.

Por otra parte, es necesario destacar que una vez liberada España del dominio de Francia, el rey español no permaneció cruzado de brazos contemplando impávido lo que ocurría en América. A mediados de 1819 inició en Andalucía la concentración de un gran ejército de veteranos de las luchas napoleónicas, destinado a sofocar la sublevación y retomar las colonias. El cual estaba al mando de Félix María Calleja del Rey, conde de Calderón, militar que se había distinguido en la lucha contra los franceses y que fuera virrey del Perú. Pero muy poco tiempo antes de la fecha fijada para zarpar la expedición ocurrió algo inesperado que favoreció a la culminación de la gesta americana. Influenciados por liberales y ex diputados españoles, varios oficiales de esa tendencia ideológica, comandantes de algunos de los regimientos que formaban esa fuerza militar, decidieron aprovechar la ocasión de esta concentración armada para levantarla y proclamar la Constitución liberal de 1812.

El 1 de enero de 1820, Rafael de Riego lideró la revuelta, capturó al conde de Calderón y el enorme arsenal de la Carraca de Cádiz, que acumulaba el material bélico destinado a la lucha en América. Cuando España superó este conflicto, solo faltaba concretar la independencia del Perú. Si meditamos sobre lo ocurrido, veremos que no cabe ninguna duda sobre la oportunidad e importancia de la revolución del 9 de Octubre, no solo para terminar con el dominio colonial, sino para despojar a España de la posesión de la cuña geográfica y estratégica, que significaban el puerto de Guayaquil, su astillero y arsenal.

Por otra parte Bolívar y sus tropas triunfantes se aproximaban desde el norte y ya tenían a Quito en la mira: "Estoy en marcha para Quito y Guayaquil, escribe Bolívar a Rocafuerte, El general Valdés me precede con la vanguardia del ejército del Sur, y el general Sucre lo seguirá de cerca. Mando al general Mires a Guayaquil con auxilios a esa patriótica provincia".

El 8 de septiembre de 1820 San Martín y la expedición libertadora del Perú había desembarcado en Paracas, y apenas llegaron estas noticias a Guayaquil, el espíritu de independencia comenzó a mover los ánimos de los ciudadanos. El mar estaba dominado por la fuerza naval de Lord Cochrane, bloqueaba El Callao e imposibilitaba toda acción naval española desde el sur de Chile hasta Panamá. Además, su presencia en el golfo de Guayaquil, estimuló a rebelarse a los habitantes del sur de la provincia, quienes establecidos en las numerosas islas de Jambelí y de El Salado desataron acciones guerrilleras desde enero de 1820.

Y, finalmente, la última coyuntura que facilitó la independencia de Guayaquil, que le sobraba decisión pero carecía de militares de línea, fue la oportuna llegada, en los últimos días del mes de septiembre de 1820, de los tres oficiales del batallón Numancia procedentes de Lima. Los capitanes Miguel Letamendi y Luis Urdaneta, que habían pedido voluntariamente su baja. Y León Febres Cordero, que arribó a Guayaquil realmente huyendo de la persecución de las autoridades peruanas por sus actividades independentistas.

Su presencia en Guayaquil coincidió con los momentos que se organizaba la ruptura total con el régimen colonial, lo cual provocó una gran acogida entre los principales comprometidos, José Joaquín de Olmedo, Luis Fernando Vivero, José de Antepara, José María Villamil, Rafael Ximena, Juan Francisco Elizalde, Francisco de Paula Lavayen, Francisco Marcos, Francisco María Claudio Roca y Gregorio Escobedo, pues, facilitaba el control de los cuarteles militares. Como hemos visto, la provincia de Guayaquil obtuvo su libertad, no por reacciones de momento, sin ningún antecedente. La alcanzó luego de una meticulosa planificación, concebida de mucho tiempo atrás, por un grupo reducido de guayaquileños, en estrecha vinculación con los gestores de la libertad americana. Por una elite, que bien podríamos identificarla con nuestras tradicionales fuerzas vivas, siempre atentas a los problemas de la ciudad, formadas por liberales republicanos y pensadores ilustrados como Olmedo, Rocafuerte, Roca, Vivero y otros, quienes ligados a ideales, líderes y sociedades secretas internacionales, forjaron el ideario de la revolución. Y luego de muchos años de planificación y proyectos, conciben y con sus propias fuerzas y recursos, y sin la intervención directa de otros pueblos alcanzan su independencia y rompen en forma definitiva todo vínculo administrativo, militar, económico con España.

Una verdadera empresa de libertad se instauró en Guayaquil, articulada por la acción conjunta de sus líderes y su pueblo, ricos y pobres, con el apoyo militar organizado y sostenido por ellos. No intervino ninguno de los dos grandes americanos, Bolívar y San Martín. Ellos vinieron cuando la independencia estaba consumada, organizada la División Protectora de Quito, dictado su Reglamento Provisorio de Gobierno, reglamentada la Libertad de Imprenta y obtenido frutos económicos producto del libre comercio.

El doctor Francisco Javier Aguirre Abad, dice lo siguiente: "El pueblo de Guayaquil, había declarado su independencia sin la intervención de otros pueblos. Libre por sí mismo, por nadie liberado, tenía perfecto derecho de darse un gobierno propio o por escoger la nacionalidad que más le conviniese. Recibió auxilio y armas del Perú y soldados de Colombia para sostener su independencia, pero en cambio agoto sus recursos pecuniarios, y dio su contingente de tropas para liberar las provincias de Quito en cuatro campañas sucesivas. Los colombianos no figuraron solos en la Batalla del Pichincha que terminó la guerra. Atenidos a ellos solos no habrían podido librar esa memorable batalla, a la cual concurrieron dos batallones peruanos, un escuadrón argentino y un batallón de Guayaquileños".

Es el triunfo de una contienda política, social, económica e ideológica, en la que participaron hombres de pensamiento republicano ilustrado que llevaron la iniciativa. Estrato de la sociedad colonial formado por comerciantes y hacendados tanto criollos como españoles, que se vieron separados por sus particulares intereses económicos. No fueron la cuna ni la raza las que los fragmentaron y enfrentaron, sino las ideas y la defensa de los negocios de cada segmento. "No está en opresiones ominosas ni en pruritos de raza, sino en la lucha de dos burguesías enriquecidas, pero con intereses contrapuestos. Esta rivalidad, unida a un crecimiento del sentido de "Patria", preparó las bases mentales de la ruptura. Las nuevas corrientes ideológicas proporcionaron a la protesta sus bases pragmáticas."

La revolución del 9 de Octubre de 1820, no solo es la raíz de la independencia ecuatoriana, sino que su aporte de hombres y bienes fue determinante para liquidar los restos del poder colonial en la América meridional. Sin su oportunidad y sorpresa, probablemente recordaríamos a la batalla de Pichincha en una fecha distinta al 24 de mayo de 1822. Esto es algo que no debemos olvidar ni permitir que nuestra juventud lo haga. Debemos estar vigilantes de que la enseñanza de nuestra historia se ajuste estrictamente a la verdad, y no a los tradicionales textos escolares escritos por comerciantes.



Por: José Antonio Gómez Iturralde (Historiador)

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La fragua de Vulcano | 9 de octubre de 1820



El 9 de Octubre de 1820, que resume el origen de Guayaquil independiente, hoy se recuerda con alegría, recogimiento y devoción. Está grabado en bronce en la hermosa Columna de los Próceres, del parque del Centenario. Ahí están los héroes forjadores de la patria, verdaderos gestores de la independencia del Ecuador. Es que el 10 de Agosto de 1809 fue, como dijera Eugenio Espejo, inaugurando grafitos, último día del despotismo y primero de lo mismo.





Lo que la juventud no conoce, porque la historia ha sido falseada, (Ahora en la escuela se estudia un batiburrillo, mezcolanza, denominado "sociales"), es que los patriotas y libertadores de América, que hoy veneramos, eran masones.

La "fragua de Vulcano", (en recuerdo del sitio donde Vulcano fraguaba las armas al dios Apolo) es, como identifica José de Antepara, el lugar en que, por sugerencia de Isabelita Morlás a don José de Villamil, el 1 de octubre, en una velada social, los masones organizan la epopeya revolucionaria.

Olmedo y los patriotas guayaquileños, con los militares venezolanos, los de la Masonería Universal y de la logia "Estrella de Guayaquil", cuyo gran maestro era Francisco María Roca, planificaron la revolución del 9 de Octubre de 1820.

Olmedo, que lideró intelectualmente la gesta y designado Jefe Supremo, con las logias masónicas, la sabiduría y destreza de Vicente Rocafuerte, José de Villamil, José de Antepara, León de Febres Cordero, Miguel de Letamendi, Gregorio de Escobedo, Juan de Elizalde Lamar, Francisco María Roca, Luis Urdaneta, Francisco de Marcos, Francisco de P. Lavayen, Rafael Ximena, junto a Bolívar, San Martín, O'Higgins, Sucre, Santander, Andrés Bello, José Mejía, Lorenzo de Garaycoa, Manuel José Herrera, Gabriel García Gómez y otros, terminaron con siglos del colonialismo español.

El 9 de Octubre de 1820 Olmedo constituye el primer ejército al mando de Luis Urdaneta y León de Febres Cordero para liberar Quito. Cuenca se independizó el 3 de Noviembre y Pichincha el 24 de Mayo de 1822.

El 10 de octubre de 1820 promulga la Ley de Elecciones, libres y democráticas, para elegir 57 diputados en 24 centros electorales ubicados en Guayaquil, Samborondón, Babahoyo, Caracol, Baba, Puebloviejo, Palenque, El Estero, Balzar, Daule, Santa Lucía, Yaguachi, Balao, Machala, El Morro, Chongón, Colonche, Chanduy, La Punta, Jipijapa, Montecristi, Charapotó, Pichota y Canoa.

El 8 de noviembre de 1820 convoca la Primera Asamblea de Representantes de Guayaquil con delegados de Guayas, Manabí, El Oro, Los Ríos y Bolívar.

Como Asamblea Constituyente expide el Reglamento Provisorio Constitucional de Guayaquil, que es la primera Constitución del Ecuador, (libre e independiente), de religión católica y gobierno electivo. Regula las funciones Ejecutiva y Judicial y el área militar. Norma la gestión electoral. Fue un ejemplo de Derecho Constitucional moderno. El primer himno de Guayaquil y de la República fue creación de Olmedo.

La primera bandera de Guayaquil y del Ecuador, fue la del Taller del Valle Masónico, de Guayaquil, con cinco franjas horizontales: dos blancas y tres celestes, tres estrellas al centro, que representaban los Departamentos de Guayaquil, Quito y Cuenca y tuvo vigencia hasta el 26 de septiembre de 1860, que García Moreno la sustituyó por el tricolor de la Gran Colombia.

El 9 de octubre fue la primera auténtica revolución contra el sistema monárquico y feudal. Guayaquil independiza y estructura a la patria, Ecuador. Expulsa al militarismo extranjero y forja la revolución liberal con el masón Eloy Alfaro. Y ahora, fragua la revolución tecnológica.



Por Romulo Lopez Cordero via: Cambiemos Ecuador, El independent


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Carta a Bolívar | Autoexilio de José Joaquín de Olmedo



Olmedo, el gran defensor del carácter autónomo de Guayaquil


José Joaquín de Olmedo, un tribuno liberal y amante empedernido de la libertad, se enfrentó en no pocas ocasiones a personajes de la talla de Simón Bolívar y San Martín para hacer prevalecer la calidad de provincia autónoma de la que gozaba Guayaquil. Olmedo, incluso cuando vio que ya no tenía recursos para mantener la calidad autónoma de Guayaquil, se hizo respetar y le dejó las cosas bien en claro a Simón Bolívar quien, ya para ese entonces, se había convertido en todo lo que él había criticado.



José Joaquín de Olmedo


Olmedo promulgó la autonomía de Guayaquil; y esto fue lo que enfadó al “libertador”, llevándolo a pronunciar las palabras: “Una ciudad y un río no hacen un país”. Una autonomía que no aislaba a la provincia, sino que reconocía la necesidad de asociarse a otro país, pero respetando la libertad de Guayaquil. ¡Esto fue lo que no entendió Bolívar! Algunos historiadores han aseverado que Olmedo quiso anexar Guayaquil a Perú o a Colombia, pero esto simplemente no es verdad porque Olmedo en ninguno de sus escritos lo manifiesta de esta forma.

Lo que él sí manifiesta es que “habrá que esperar a ver cómo se van dando las situaciones para ver a cuál de los dos territorios independientes le conviene más a la provincia unirse en calidad de provincia autónoma”. Otro punto para comprobar que aquello es mentira es que, si Guayaquil se hubiera querido unir a Colombia, ¿por qué Bolívar necesitó dos mil hombres para poder asegurar la “anexión voluntaria”?, Como él mismo lo manifestó en una de sus cartas.

Olmedo no tuvo los recursos para enfrentar esta anexión impuesta por el “libertador”. Por eso y para evitar males y desastres al pueblo, prefirió dejar el poder político que ejercía en la provincia. Es por esta actitud pacificadora y con tendencia a buscar siempre el bien colectivo que se vuelve imperioso para los fines de este escrito transcribir la carta que Olmedo dirigió al “libertador”:

Julio 29 de 1822.

Excmo. Señor Libertador Simón Bolívar, etc., etc.,

Muy señor mío, y (si usted me lo permite todavía) mi respetado amigo:

Es imposible que Ud. no haya observado que mi situación aquí es difícil y violenta; ni a Ud. pueden escondérsele las causas. Esta observación justificará todos los pasos de mi conducta política, especialmente habiéndome hallado siempre en medio del conflicto de opiniones y pasiones ajenas desde el principio de mi consulado hasta más allá de su término.

Algunos me acusan de no haber tenido un voto pronunciado en la materia del día; sin atender a que, hallándome a la cabeza de este pueblo, mi carácter público exigía una circunspección bien rara que moderase el calor de los partidos interiormente, y que impidiese que las pretensiones extrañas se precipitasen, aún estando dudosa la existencia política de la Provincia.

Otros me acusan de no haber sostenido los derechos de este pueblo y de haber vendido la Provincia, habiendo llegado a tal extremo el acaloramiento, que aun se han formado planes para atropellar esta casa, que no es mía, y hacer un atentado.

Otros, en fin, me acusan de no haber hecho protestas y reclamaciones por los últimos sucesos; como si yo debiese preparar una desavenencia entre pueblos hermanos, y encender el primero la tea de la discordia.

Yo puedo equivocarme; pero creo haber seguido en el negocio que ha terminado mi administración la senda que me mostraban la razón y la prudencia: Esto es, no oponerme a las resoluciones de Ud. para evitar males y desastres al pueblo, y no intervenir ni consentir en nada para consultar a la dignidad de mi representación.

Yo tomo, pues, el único partido que puedo, separarme de este pueblo, mientras las cosas entran en su asiento y los ánimos recobran su posición natural. Sólo la malignidad podrá decir que pretendo evadir el juicio de residencia; pues es notorio a todos que nosotros mismos hemos provocado ese juicio, y que hemos dado en el auto de convocatoria una latitud mayor de la que daba la ley. Teniendo firmeza bastante para oír una sentencia del tribunal más severo, no debo tener la debilidad de sujetarme a un tribunal incompetente, por humano y benévolo que sea.

Sé que está preparada nuestra acusación y aun escrita la sentencia. La condenación del Gobierno aseguran que es el principal argumento para justificar cuanto se le ha hecho. No lo dudo, pues todas las apariencias lo confirman, y cuando en los papeles oficiales se dan a luz exposiciones detractoras, mentirosas, infames, y cuya trama es tan groseramente urdida, que el miserable autor no ha reparado en que ha hecho decir y escribir a un mismo tiempo a tres o cuatro pueblos distintos y distantes muchas leguas, las mismas acriminaciones, con los mismos pensamientos, en las mismas frases, y aun con las mismas palabras. ¡Qué pobreza de imaginación! Pero yo miro todas esas cosas como nubes que vagan y se disipan debajo de mis pies.

Mas sería precisa toda la filosofía de un estoico o la imprudencia de un cínico para ver el abuso que se ha hecho del candor de estos pueblos, obligándolos a decir que han sufrido bajo de nosotros un yugo más insoportable que el español, y para ver esta impostura autorizada con el nombre de Ud. en los papeles públicos, difundidos por todas partes; y sin embargo, permanecer en este país, o en cualquier otro de América, donde el conocimiento de nuestra honradez y de nuestros puros sentimientos por la Patria y la Libertad no desmientan altamente aquella atrocísima calumnia. ¡Qué dirán los Gobiernos libres con quienes hemos tenido relaciones, y a quienes llegó nuestro nombre con honor! ¡Vaya que ha sido hermoso el premio de tantos desvelos porque fuese este pueblo tan feliz como el primero, y más libre que ninguno! No crea Ud. que hablo irónicamente. Una aclamación popular me sería menos grata. Usted sabe por la historia de todos los siglos cuál ha sido la suerte de los hombres de bien en las revoluciones; y es dulce participar de una desgracia más honrosa que un triunfo.

Yo me separo, pues, atravesado de pesar, de una familia honrada que amo con la mayor ternura, y que quizás queda expuesta al odio y a la persecución por mi causa. Pero así lo exige mi honor. Además, para vivir, necesito de reposo más que del aire: mi Patria no me necesita; yo no hago más que abandonarme a mi destino.

Soy y seré siempre de Ud. atento y respetuoso servidor y amigo,

José de Olmedo.





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Acta de la independencia de Guayaquil





Proclama 9 de octubre de 1820


Guayaquileños:

El hermoso estandarte de la patria tremola hoy en todos los puntos de esta plaza; un orden sin ejemplo ha reinado en la mutación de Gobierno, y ningún crimen ha manchado el alma generosa de los hijos de la Libertad.

Guayaquileños:

La naturaleza ha privilegiado vuestro suelo: malas leyes lo habían esterilizado; pero ahora el soplo del germen de la libertad empezará a cubrirlo de flores y frutos.

Orden, unión, amor fraternal. Americano o español que ame la patria es nuestro hermano. La opinión es una y general, sostenedla firmes, y cerrad la entrada a todas las sugestiones de la cobardía.

Guayaquil, octubre 9 de 1820.

José Joaquín de Olmedo.

(Gaceta de Buenos Aires, n.º 36, 3 de enero de 1821).




Oficio al Libertador


El ilustre Ayuntamiento de la ciudad de Guayaquil, al Excmo. señor general en jefe del ejército libertador.

Viva la Patria

Excmo. señor:

Al amanecer el día 9, brilló para nosotros la aurora de la libertad.

El pueblo unido a las tropas de esta plaza han proclamado la independencia de esta provincia. Este plausible acontecimiento tanto tiempo suspirado por todos los buenos vecinos de esta ciudad, se ha verificado con tal orden, que ni una sola gota de sangre ha salpicado el estandarte de la Libertad.

Nuestros puertos, como nuestros brazos están abiertos para nuestros hermanos y amigos que deben ayudarnos a mantener nuestra resolución, que se ha realizado, no con tumultos ni muertes, sino como una fiesta pública.

Este Ayuntamiento patriótico se adelanta a poner en conocimiento de V. E. este glorioso suceso por lo que puede interesar a sus operaciones militares, y para que una armoniosa combinación apresure el destino de América.

Reciba V. E. los sentimientos de respeto, amor y gratitud de toda esta provincia.

Sala de Ayuntamiento de Guayaquil, octubre 10 de 1820.

Excmo. Señor,
José Joaquín de Olmedo, jefe político.
Manuel José de Herrera.
Gabriel García Gómez.
José Antonio Espantoso.
Pedro Santander.
José Maldonado.
Bernabé Cornejo y Avilés.
Jerónimo Cerda.
Manuel Ignacio de Aguirre.
José Ramón Méndez.
Francisco de Marcos.
Juan José Casilari.
José Villamil.
José Ramón de Arrieta, secretario135.

(Gaceta Ministerial de Chile, 4 de diciembre de 1820).


¿Recuerdan cuando fué secuestrada el acta en el 2002, con la intención de promover la autonomía Guayaquileña?

El robo del acta Guayaquileña

Una semana estuvo desaparecida el acta de Guayaquil

¡Que tiepos aquellos, parece que fue ayer... cuidado y nos pasamos de nuevo del activismo político al terrorismo político, pero esta vez ya no con el acta por favor, ya déjemosla en paz!


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Desmitificar a Bolivar | Los errores de Bolivar



¿Cuales fueron los pecados, errores y crímenes de Bolívar para que se hable de una campaña de desmitificación y en que se sustenta?


Definitivamente contestar esta pregunta no es fácil ya que la historia tiende a mitificar el pasado olvidado y pretende transformar a un tirano manipulador, irreflexivo y déspota en un héroe libertador.



|De la insignificancia de San Martín hay muy poco que hablar por cierto, pero mas por vergüenza que por otra cosa ya que la historia condena sus incongruencias y contradicciones, cuando habiendo luchado contra el colonialismo monárquico Español quiso imponer una monarquía Sudamericana, hoy la memoria de San Martín queda manchada por la vergüenza y la ridiculez mas grande, destruyendo todas las virtudes hacia su persona como su tan afamada falta de ambición personal y su entrega desinteresada al pueblo necesitado, ya que por detrás se esconde una enorme estupidez y muy poca inteligencia.|

Hechos:


1. - La corriente bolivariana pretende construir en Latinoamérica, un eje de poder que confronte a EE.UU., para tal cometido, la mencionada ideología, a nuestro entender estructura toda una filosofía sobre la base de valores atribuidos al Libertador Simón Bolívar; personaje que ha sido sobredimensionado, olvidando el lado humano del General Venezolano; porque sus pecados son suficiente razón para poner en entre dicho las ideas que se motivan en su persona.

2.- Él nunca fue apasionado defensor de los indios, por el contrario les dedicó los peores adjetivos y los utilizó como carne de cañón en las batallas de Ayacucho y Junín, y en los territorios neogranadinos (Colombia). Él restituyó la esclavitud y los impuestos vejatorios que se habían eliminado en 1821; en su afán por el poder, encerró y ajustició a los jefes de las montoneras, hombres que contribuyeron con el proyecto independentista.

3.- Él es la escuela de las dictaduras latinoamericanas, el personaje militar que supone ser el predestinado a reorganizar y dirigir la suerte de las masas ignorantes e inútiles, a través de la imposición de gobiernos mesiánicos. Su absurda constitución con la presidencia vitalicia es muestra de la egolatría de Don Simón Bolivar, quien corto el yugo español, para someternos al Imperio Colombiano.

(a) La entrega de Miranda a Monteverde.


Esto, error de juventud; pareciera más bien haber sido una gran equivocación, hay historiadores que aseguran que pretendía salvar a Miranda de las manos de los criollos quienes habían confabulado para fusilarle (para así congraciarse con Monteverde); otros que fue el producto de una lucha generacional. Sus enemigos dicen que fue el miedo, lo que le llevó a entregar a Miranda para salvarse él (esto lo afirma el Sr. Carlos Marx en su "Bolívar y Ponte").

(b) El fusilamiento de Piar.


Triste episodio de nuestra independencia. El antagonismo (enfrentamientos) entre muchos de nuestros próceres (aquellos que formaban unas especies de cuadrillas guerrilleras en diversos territorios) y el desconocimiento de una línea vertical del mando, indispensable para el triunfo, obliga a Simón Bolívar a este hecho; más como ejemplo disciplinario que otra cosa. Se asegura (no de forma histórica ni comprobada) que Manuel Piar fue su medio hermano; de ser esto cierto, nos pondría a pensar lo frio e irreflexivo de su personalidad y lo criminal que fue.

(c) El enfrentamiento con Santander y Páez (Disolución de la Gran Colombia).


Su concepto (británico o elitesco) de un congreso formado por notables (principalmente, los próceres de la independencia) que fuese hereditario, tipo cámara de los Lores; entre otras cosas, lo lleva a enfrentarse a Santander y a Páez; enfrentamiento que termina con la persecución de Bolívar, asesinato de Sucre y la disolución de la Gran Colombia. Este hecho todavía debe ser analizado profundamente ya que la disolución de la Gran Colombia no puede ser considerado un triunfo; más bien, y la historia se ha encargado de demostrar, hasta la saciedad, que este sórdido hecho ha sido causa de la debilidad y el atraso en que se encuentran sumidas muchas naciones mal llamadas bolivarianas.

No olvidemos sus insultos y persecuciones a la iglesia Católica, dejando ver su verdadero rostro y alejandose de su tan afamada caballerosidad:

8 de noviembre de 1919; Bolívar a Santander:

“¿..Se acuerda usted de una pastoral goda que yo encontré en la mesa de usted, y se la envié como un modelo al padre Guerra..? pues que la busque el padre Cuervo, y la copie, ya que no sabe escribir, sin más variaciones que de los nombres y la fecha… Allá nos llaman tiranos, usurpadores, bandidos: sin lisonja…

¿..A quiénes mejor van esos nombres..?

¿..A Fernando VII y a los españoles no les viene de molde..?

Pues, al Cesar lo que es del Cesar.

Salimos de una zorra y entramos en un cuervo… Que se vaya pues la zorra al demonio, para que el señor Cuervo no nos muela la paciencia con su carta pastoral… Hablemos claro al padre Cuervo y a todos los otros padres… Es preciso que llamen las cosas por su nombre, que digan altamente: El gobierno de la República es legítimo, es santo porque Dios ha establecido entre los hombres el derecho y el deber de consagrar la propiedad de las cosas, de los bienes, y de las instituciones… Dios no puede aprobar la violación de sus propios principios, de sus leyes fundamentales; por el contrario, Dios ve con horror el crimen de la usurpación, de la tiranía: Dios aprueba la creación de un gobierno cuyo fin es el bien de la humanidad, o cuando no es la obra de la propia comunidad, según su voluntad y no según la fuerza, como es el sacrificador de la víctima, como es la España con respecto a la América.

¡.. Qué pastoral..! ¡.. Qué pastoral..! Yo la estudio noche y día para admirar sus hórridas bellezas…”




Para el Guayaquileño antiguo, conocedor de su herencia y procedencia esta es la principal razón: La burla hacia nuestro pueblo calificando de Galimatias nuestras pretenciones de ser Republica, sacarnos en cara la ayuda que nos dió "exigiendo" que nos unamos a su puerca Colombia, e insultándonos, refiriendo con desprecio que una ciudad y un rio no pueden formar una nación:


Cali, enero 2 de 1822.

AL SEÑOR JOSÉ JOAQUÍN DE OLMEDO.

Muy estimado amigo y señor:

No puede Vd. imaginarse con que placer me acerco a la patria de Vd., más por conocer a su digno Jefe que por otro motivo alguno. Sin atender a los muchos informes favorables de Vd. que todos dan, las comunicaciones confidenciales, y aun públicas, le pintan como Vd. es, franco, noble y generoso. Las cartas que Vd. se ha servido dirigirme me han llenado siempre de satisfacción: un verdadero ingenio las marca como de una pluma tan sencilla como elevada y de un hombre que tiene la bondad por carácter y lo sublime por divisa. Mucho me duele tener al mismo tiempo que molestar a un amigo que ya amo. Hablo de las comunicaciones que dirijo tanto al Gobierno como al general Sucre. Por ellas verá Vd. que exijo el inmediato reconocimiento de la República de Colombia, porque es una Galimatía la situación de Guayaquil. Mi entrada en ella en tal estado sería un ultraje para mí y una lesión a los derechos de Colombia.

Vd. sabe amigo que una ciudad con un río no puede formar una Nación

Que tal absurdo seria un señalamiento de un campo de batalla para dos estados belicosos que lo rodean. Vd. sabe los sacrificios que hemos hecho en medio de nuestros propios apuros por auxiliar a Guayaquil, que Colombia ha enviado allí sus tropas para defenderla; mientras que el Perú ha pedido auxilios a ella. Quito no puede existir sin el Puerto de Guayaquil, lo mismo Cuenca y Loja. Las relaciones de Guayaquil son todas con Colombia. Tumbes es limite del Perú y por consiguiente la naturaleza nos ha dado a Guayaquil. Que no se diga que una insurrección espontánea ha variado los derechos: en muchas épocas muchas ciudades han hecho otro tanto, y no mostraron deseos extravagantes. Maracaibo ha dado el ejemplo de lo que se debe hacer y no ha imitado a Guayaquil

Todo lo que el derecho más lato permite a un Pueblo comprendido bajo una asociación, o bajo límites naturales es la completa y libre representación en la Asamblea Nacional. Toda otra pretensión es contraria a los derechos sociales. Además la política y la guerra tienen sus leyes, que no se pueden quebrantar sin dislocar el orden social. Por estas y otras muchas consideraciones me he determinado a no entrar en Guayaquil, sino después de ver tremolar la bandera de Colombia, y yo me lisonjeo que Vd. empleará todo el influjo de su mérito, saber y dignidad, para que no se de a Colombia un día de luto, sino por el contrario sea Guayaquil para nuestra Patria el vínculo de la libertad del Sur, y el modelo más sublime de una profunda política y de una moderación inimitable.

El general Sucre comunicará a Vd. las órdenes que tiene para aprontar los preparativos de la próxima campaña. Este será el último y el más glorioso esfuerzo de los Pueblos de Colombia para conseguir los únicos bienes, paz, gloria y libertad.

Soy de Vd. con la mayor consideración, su más atento y afmo. servidor.


BOLÍVAR.



¿Como es posible que hoy en dia existan "Guayaquileños Bolivarianos"? esto nos pasa por ignorantes... por no saber nuestra historia y dejarnos engañar por farsantes, traidores y sinverguenzas, esto hubiesen logrado los perversos si cerraban el archivo histórico del Guayas:






¡QUE VERGUENZA!


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El Ecuador no existe | Olmedo, Bolivar y la actualidad

miércoles 18 de febrero de 2009


El Ecuador no existe, quizá profúsamente exista en el lenguage, en la metáfora, en la palabra, en el imaginario, como el amor, como Dios... en la realidad solo existe "Quito", vivimos para el, morimos por el, y solo servimos para alimentarlo a el, somos sus esclavos y estamos presos en el, la real significación del significante Ecuador no es nada más que "Quito", por lo menos así lo pretenden.

El Ecuador no es sino una mentira ridícula, una historia ficiticia, un cuento infantil, inventada por unos sujetos que se dejaron impresionar por una delegación de científicos Ingleses, Franceses y Europeos que vinieron a investigar por donde pasaba la línea imaginaria de la mitad del mundo.

Estos dirigentes que teníamos en su momento, proyectaron sus supuestas carencias raciales pero principalmente sus verdaderas carencias intelectuales en estos científicos nórdicos, los cuales fueron tratados como Dioses, tal cual los indios trataron de igual manera a los Españoles.

Fue un enorme revuelo que una delegación de esa magnitud llegase a pisar este territorio, y decidieron ponerle al país "Ecuador", nombre con el cual aquella delegación científica denominó a la linea imaginaria equinoccial, no poseemos siquiera un nombre propio logrado por consenso o dialéctica, tenemos un nombre fruto del complejo de inferioridad, el apuro, la desfachatez y la viveza criolla, dado que cualquier país de la línea equinoccial pudo haberse llamado Ecuador también.

Ecuador es un nombre puesto por Europeos que tiene matices y significaciones verdaderamente absurdas. Guayaquil por el contrario es un nombre indígena con significaciones reales, autóctonas y auténticas:

"Al río lo mancharon con la sangre de mis hermanos, me llevo a Quil para que me acompañe a la tierra del Sol"

El nombre de "Ecuador" fue tomado al apuro, dadas las presiones de Bolívar, no había nada mejor, nadie se ponía de acuerdo, tomaron lo primero que se presentó sin pensar en sus significaciones a futuro.

Olmedo y Bolívar:


Bolívar fue un astuto tramposo, un simple mercenario, asesino, déspota y extremádamente autoritario, un sujeto ocioso y vago de vida acomodada, bueno para nada, que nunca hizo nada importante en su vida sino comerciar y formar una empresa de muerte, entrenar mercenarios y venderlos a precios exagerados para que los insulsos los compren, Bolivar fue un feroz empresario de la muerte y del asesinato.

Bolívar no fue nada mas que un simple mercenario, repito... que lucraba junto con el resto de sinvergüenzas que estaban a su cargo vendiendo armas y exportando sus mercenarios para entrenar milicia al resto de Sudamérica.

Por la traición de Bolivar formamos hoy en día parte del Ecuador, si el malagradecido hubiese respetado la voluntad de Olmedo de mantenernos como República libre, independiente y soberana (teniendo ya dos años cumpliendo esa labor y esperando su reconocimiento), hoy no tendríamos el país que tenemos donde estamos sometidos a unos burócratas que a conveniencia mantienen el socialismo ya que les permite seguir en su centralismo.

El déspota de Bolívar nos trató como basura y despreció nuestras intenciones de ser Republica, burlándose humillántemente de nosotros diciendo que una ciudad y un río no pueden ser nación:

Desmitificar a Bolivar | Los errores de Bolivar

A Olmedo le faltó coraje para enfrentar a Bolívar y declarar una guerra, razón por la cual hasta lo quisieron matar y tuvo que salir huyendo de Guayaquil:

Carta a Bolivar | Autoexilio de Jose Joaquin de Olmedo

Bolivar ni siquiera fue capaza de libertar al Ecuador ya que no se presentó en la batalla del Pichincha, el mercenario a sueldo de Sucre fue quien la peleó, Bolívar llego días después a firmar todo y listo, se hizo acreedor al título de libertador del Ecuador y de cuatro naciones más, todo no es nada más que una absurda y vulgar mentira. Este gran mentiroso solo peleó tres batallas y nada más, el resto las peleo un tal Miranda pero el muy tramposo se llevó todo el crédito.

La batalla del Pichincha fue pagada con el dinero del cacao Guayaquileño, gracias a eso se compraron las armas y se contrataron los mercenarios para ganarla, y todo, absolutamente todo fue ideado y planificado por Olmedo y los Guayaquileños.

A Olmedo lo quisieron matar por que se dejó engañar por Bolívar el cual le vio la cara de tonto, confundiéndolo, haciéndole creer que podría haber una guerra entre el (Bolivar) y San Martín, que eso empañaría y "mancharía de sangre" la gloria de la revolución libertaria.

¿Que revolución manchada de sangre, si Bolívar no era nada más que un simple mercenario - sicario, que mataba por contrato?, la revolución la hicieron personas como Olmedo, que no tenían intereses económicos sino ideales verdaderamente libertarios, lamentáblemente este se comió el cuento de la posible guerra inventada por Bolívar, sacrificándo tóntamente nuestra libertad, razón por lo cual lo quisieron hasta matar.

Si yo hubiese vivido en esa época, también hubiese salido con antorcha y trinche en mano a quemarlo vivo a Olmedo por estúpido, por que en Guayaquil ya había milicia formada y solo era cuestión de pegarle un tiro a Bolívar y otro a San Martín y se acababa ya todo el problema, todo esto pasó por los altos valores y la honorabilidad de Olmedo, el cual nos obligó a formar parte de la: "Gran Colombia" en pos de sus mas altos ideales libertarios y nuestra supuesta "hermandad", por lo menos eso creía el, luego la historia demostró que fue en pos de los mas altos intereses económicos de Bolívar (Venezolanos) y su vil pretensión de beneficiarse de nuestro puerto, cacao, cafe y cultivos, la historia se repite nuevamente en la actualidad en exácta forma, a saber que lo que no se recuerda se repite incesántemente.

Olmedo no tiene culpa de nada, el solo fue un hombre noble y sencillo, con una moral y ética intachables, sublime, culto, un idealista, un creyente, un hombre bien sin malicia ni maldad, un poeta, un intelectual, un artista, después de todo: "un ingenuo sin malicia ni culpa", Bolivar en cambio... ¡el infierno gozó y celebró al recibirlo en sus huestes luego de su patética y solitaria muerte!.

¿Recuerdan el mapa de la República de Guayaquil que les enseñaron en el colegio?, todas esas Provincias que dicen ahora son Ecuatorianas, formaron parte de La República de Guayaquil de Olmedo en su época (independencia lograda entéramente gracias a su inteligencia y esfuerzo), "los Ecuatorianos" constantemente le han estado "ROBANDO" tierras a nuestro departamento libre, separándonos en pos de una falsa integración nacional, pretenden destruir Guayaquil dividiéndolo para así lucrarse de el y apropiárselo por completo, todo para alimentar a su sarta de vagos y ociosos Quiteños burócratas que se engordan de tantas labores administrativas piponezcas que hacen, mientras nuestros cholos - monos se mueren de hambre, ¿y los Quiteños?, bien gracias... como buenos chullas que son: "LA VIDA SE LA PASAN CANTANDO"

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La imagen de un Olmedo artista, noble, poeta, es todo lo que nos queda, es todo lo que tenemos, le hubiésemos dado un buen tiro en la cabeza e impedido que huya en su exilio, eso hubiese sido un buen mensaje para el traidor de Bolívar y arreglábamos así su error, ¿como cambiar el pasado?, pero lamentablemente su nobleza nos infectó, razón por la cual debe ser que en el Guayas hayan tantos escritores, poetas, artistas, idealistas y románticos, ¡esa es la infección de Olmedo!, ahora peleamos con las letras como el, lo que debimos y debemos hacerlo por las armas...

Un Olmedo muerto en el piso lleno de sangre por ingenuo, cobarde y tonto hubiese sido quizá mejor imagen que un Olmedo admirado por artista, noble, honesto e idealista, al menos con ese recuerdo hoy seríamos libres.



"En el supuesto no consentido que haya habido algo de cobardía en Olmedo, segúramente esta fue aprendida muy lejos, por allá donde cacarean (Perú), quizá allí aprendió a ser gallina"

"Esperemos y ayudemos a que nuestro defensor no asuma estos fantasmas del pasado cuando llegue el momento, tengamos en cuenta lo que dice el psicoanálisis: lo que no se recuerda, se repite por siempre"













Víctor Antonio Vizcaíno Luzuriaga


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Bolivar y Olmedo

sábado 7 de febrero de 2009


Bolívar no requiere de defensa, pero hagámosla de lo nuestro. Cuando entró a Quito (16 de junio de 1822) la élite quiteña lo acogió entusiasmada como un héroe. Mas, al poco tiempo surgió el arrepentimiento: “(nos incorporamos) acaso con más entusiasmo que reflexión y prudencia” (Tobar Donoso, Monografías). “Nada tenían en común los naturales de Quito con los de las secciones del Norte” (O’Leary, Memorias).

Obsesionado Bolívar por una confederación andina (centralizada), regímenes democráticos y autónomos como el de Guayaquil le resultaban inadmisibles. En el ultimátum planteado al Gobierno de la Provincia (2 de enero de 1822), su intención de anexarla manu militari es clara: “En este instante está en marcha la división del señor General Torres para esa capital con 2.000 hombres. La Guardia seguirá el mes próximo”. Y a Olmedo: “Exijo el inmediato reconocimiento de la República de Colombia (…) Ud. sabe, amigo, que una ciudad y un río no puede formar una Nación”.

Para dar visos de legalidad al atropello y obtener apoyo oficial alarmó al Poder Ejecutivo, senadores y Corte de Justicia en Bogotá, con supuestos peligros fronterizos al sur. Al Secretario de Relaciones Exteriores, escribe (1 de junio de 1822): “Yo estoy pronto a no seguir otro dictamen en esta materia, sino el que se me comunique por el Poder Ejecutivo, que sin duda será el más sabio y el más justo; mas debo hacer presente, que si en último resultado nos creemos autorizados para emplear la fuerza en contener al Perú en sus límites y en hacer volver a entrar a Guayaquil en los de Colombia”.

Ante Santander (21 de junio de 1822) reafirma sus intenciones: “Debo decir a Ud. que solamente Guayaquil me da cuidado, puede envolvernos también en una de dos luchas: con el Perú, si la forzamos a reconocer a Colombia, o con el sur de Colombia (Ecuador) si la dejamos independiente, triunfante e incendiaria con sus principios de egoísmo patrio…”.

“Además de ser contagioso el ejemplo inicuo e impolítico de Guayaquil, su territorio está enclavado en nuestra frontera por el Sur (…). El departamento de Quito debe ser, según mi opinión, de todas las provincias del Sur (…) para que Guayaquil no sea capital del departamento y no tenga influencia en las provincias subalternas…”.

Con San Martín es terminante (22 de junio de 1822): “Yo no creo que Guayaquil tenga derecho a exigir de Colombia el permiso para expresar su voluntad para incorporarse a la república”. Pero ante La Mar (3 de julio de 1822), “se baja por las orejas”, solicitando interceda frente al Gobierno guayaquileño: “Creo que convendría que Ud. le asegurase a la Junta cuáles son mis sentimientos (…) podría asegurarle (a la Junta) sin aventurar la verdad, que nada amo tanto como la libertad de Guayaquil, su felicidad y su reposo, todos pendientes de la suerte de Colombia (…), querría que fuesen a Guayaquil para que nos preparasen en parte los auxilios y en parte la opinión”.

Son cartas auténticas del Libertador, recopiladas en la obra de Lecuna, que expresan claramente su determinación de imponer su voluntad y autoritarismo en oposición al Estado de Derecho nacido de Guayaquil y Olmedo. Saca tus propias conclusiones, querido lector. Yo no tengo espacio para hacerlo. Discútelas con hijos y nietos y encontrarás la invariable semilla del caudillismo autoritario que aún nos atormenta.

Por José Antonio Gómez Iturralde. Publicado en El Universo, 31 de agosto de 2006.


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